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13/12/11

Beatriz




Estas notas son de mi padre- que también estuvo en La Sabinosa- para que se incluyan en el Blog de los sabinosos.
Beatriz.


-"Hola a todos. Yo también pasé por la Sabinosa, en el año 1963-1964, no recuerdo exactamente la fecha. Me llamo Ricardo y soy de un pueblo a 18 kms. de Madrid.
Tengo 59 años y yo sí recuerdo algunas de las cosas que otros compañeros de celda cuentan. Porque aquello si era una carcel grande, guardada por inquisidoras, las cuales espero hayan pasado una vida como los meses que nos hicieron pasar a nosotros. 
Recuerdo los menús del gourmet que nos hacían comer, las hostias y los zapatillazos que nos daban sólo por respirar. Las lentejas con bichos y piedras. El tocino, que escondíamos bajo el mármol de la mesa, que si dabas un puñetazo y saltaba despedido podías escalabrar al de enfrente.
Las tortillas con mondas de patatas, y aquellos vasos de aluminio que tenian una costra de suciedad por dentro.
Os mando unas fotos que tengo guardadas como recuerdo de aquella infancia tan "feliz" que pasamos juntos en esta España nuestra. Si alguien se reconoce en las fotos me gustaría poder reencontrarme con ellos en algún lugar para saber que todavía respiramos, a pesar de todo.
En la foto de los cinco niños soy el segundo por la derecha.
Un abrazo a todos los sabinosos de todos los años".

11/12/11

Ramón


Qué tal compañeros?: Vuelvo a escribir sobre este oscuro tema en el que nos vimos envueltos muchos niños de la postguerra. He de deciros que casi todos los años he estado cerca, muy cerca de La Sabinosa. Me explico. Soy maestro, ahora jubilado, y durante casi treinta años he llevado a mis alumnos a conocer la ciudad de Tarragona, ciudad donde hice la carrera. 
Siempre lo hacemos en el mes de junio y, aprovechando los calores, vamos a refrescarnos a la playa de l'Arrabassada. Sí, sí, "nuestra playa". Os acordáis? Bién. Siempre he intentado explicar a estos alumnos qué significó el preventorio y el uso que se le dió.
Recuerdo que en el año 1972-73 (ya ha llovido mucho) estuve dentro del recinto. Se deterioró mucho porque allí, el Ayuntamiento de Tarragona concentró a las familias de etnia gitana que perdieron sus chabolas al lado del río Francolí en una de las inundaciones que hubo. Fatal. Tuvimos que salir por pies (iba con mi novia, la que ahora es mi mujer) y aquello fue para ponerse a temblar. Como casi cuando estuvimos allí, (exagero un poco).
Ahora, con más tiempo libre, estoy intentando recuperar los listados de los que estuvimos allí. Lo he solicitado a la Diputación y estoy esperando respuesta.
Bueno, sabinosos, cuando tenga más noticias vuelvo a escribiros a través del amigo Scila, al cual tenemos que estar todos agradecidos por la labor que ha hecho y hace.

Saludos y hasta siempre.
Ramón.

28/11/11

ANDONI

Hola Scila.



Te escribo para comentarte que yo estuve en La Sabinosa en el año 1955 ò 1956, no puedo recordar la fecha exacta, sí recuerdo que era la expedicion 112, veníamos desde Madrid. 
Estuve en el pabellon 9A, con la Sr. Kati y su hermana Luisa. Tengo buenos recuerdos de todo lo vivido esos tres meses (especialmente del mar que no había visto nunca), pero no tengo fotos. Soy del barrio de Puente de Toledo, en Madrid. Me gustaria volver a ver el Preventorio, antes de que se caiga, las fotos que he visto, y su deterioro, me dan mucha pena.

SALUDOS para todos los sabinosos.

26/11/11

Nuevo post de Ángel

Hola Scila, soy Ángel, me vienen recuerdos pero son casi todos malos, prefiero olvidarlos, a veces pienso: si me echara a estas tías a la cara, no sé, pero las llamaría de todo. 
Hombres no recuerdo a ninguno, supongo que los habría, sólo me acuerdo del cura, con los rosarios del atardecer, gran hombre, contribuyó en alguna manera a que 50 años más tarde apostatara y saliera de la iglesia y de su dios, pero esto, es otra historia. 
Leo que alguno tuvo suerte y dice haberlo pasado bien, voy recordando que algún niño era el mimado, o preferido, de la señorita, no sé el motivo, tal vez un recomendado, buenos paquetes de casa… pero sí, alguno, por el motivo que fuere, era tratado de mejor manera, no es extraño que sus recuerdos sean distintos a la gran mayoría, pero no les culpo de nada, éramos niños y podían hacer con nosotros lo que quisieran. Saludos colegas del pre…
Ángel.

25/11/11

Felipe






Hola, a todos los sabinosos, he dado por casualidad con vosotros y me alegré mucho. Estube de Mayo  a Septiembre del 1963, 4 meses, con la expedición 314. Mis recuerdos son buenos y malos a la vez. Fueron buenos por ser  la primera vez que vi el mar en mi vida con solo 9 años, bañarme en la playa y jugar en la misma, estar con niños de mi edad, ir al monte a coger caracoles, en el mar las uñas, conchas etc., ir a los toros a Tarragona y recorrer un poco la ciudad.
Por otra parte fueron malos, por el trato fatal que nos daban tanto en castigo fisico (bofetones, capones con saña, golpes con alpargatas o zapatillas, tirones en el poco pelo que nos dejaban etc.) como en castigo psicologico (obligarnos a comer a la fuerza lo que no nos gustaba, recomer vómitos, broncas en tono humillante sobretodo por la noche, humillaciones y una total falta de preparación para tratar niños por parte de las señoritas). Censura de correo, los paquetes que nos mandaban las familias se lo quedaban las señoritas y nos daban la décima parte, órdenes absurdas y castigos más que absurdos, a veces sin venir a cuento como por ejemplo estar con la cabeza entre las piernas en pleno monte durante una hora, porque según la cuidadora hablamos muy alto o gritabamos.
Recuerdo las frases que entonabamos y nos entonaban segun fueramos novatos o veteranos, como "novatos del pre" "dentro de tres dias nos vamos del preven" "tres días pa la via tres dias" "vete puro nova" , están en mis recuerdos la formación religiosa que era nefasta, nos hacían rezar en rosario todas las tardes en latín sin saber lo que deciamos repitiendo frases como loros, en las clases de colegio no haciamos nada practicamente solo dibujar tonterias. Por las noches apagaban las luces y solo dejaban una luz roja a la entrada de los lababos y no podías ir al servicio ya que si te pillaban te la ganabas con una semipaliza que te dejaba traumatizado, por las mañanas alguno se meaba y a ese se le caía el pelo. Aquello más que un Preventorio parería un correccional de la epoca. Yo no he visto nada igual ni siquiera en aquella epoca, ni en la "mili" Con los años lo que noté es que NO había comedura de "coco" ni nos lavaban el cerebro en favor del Régimen de la época cosa extraña, porque en aquella epoca en colegios públicos (algunos) se cantaba el "cara al Sol", u otro tipo de canciones parecidas, también en organizaciones juveniles (OJE o educación y descanso, campamentos juveniles.etc.) En el preventorio nunca cantamos canciones de este tipo ni haciamos actividades politicas, cosa muy extraña.

21/11/11

Aquellos falsos Reyes...

Hola, Scila. Como ya comenté en otra ocasión, estuve en la Sabinosa en la expedición 167, en octubre de 1955, hasta enero de 1956, ya dije que pasé allí las fiestas de Navidad y Reyes, pues bien he conseguido encontrar unas fotos, en donde se puede constatar lo “majos y majas” que eran la personas que estaban a nuestro cuidado. En una de las fotos (soy de los que estamos de pie, el de la derecha) podréis apreciar que tenemos unos tableros de ajedrez que nos trajeron los “reyes”, también había algún parchís y la oca, todo un detalle, claro que… todo tenía alguna pega en aquel lugar, pues para evitar que otros niños nos lo pudieran robar y así evitar un posible conflicto, nos dijeron de guardarnos tan “maravilloso detalle”, que de manera tan altruista nos habían obsequiado. 
Eso hicimos, dárselo a nuestras “señoritas” para que nos los guardaran, pero hete aquí que a la hora de reclamarlo para jugar, nos dijeron que no era posible, que habían desaparecido todos. Con el tiempo pensé que lo más seguro, es que aquellos juegos, pasaran de chico en chico cada seis de enero, y que jamás fuesen usados para jugar con ellos.
Es una anécdota más de las muchas que le vienen a uno a la memoria, esta no es de las peores, pero aunque no había un maltrato físico, si lo había sicológico, pues nada más cruel que darle algo a un niño, hacer que se ilusione, y quitárselo después.
Las peores eran donde se daban los dos casos juntos como, hacerte comer lo vomitado, acompañado de algún capón (no siempre con los nudillos) o un pescozón dado con toda “mala uva”.
Mando otra foto donde estoy con un niño, del que por desgracia, no recuerdo como se llama, solo sé que algunos chicos se “metían” mucho con él, y yo no lo hacía, por eso quiso fotografiarse conmigo, para contárselo a su madre.

Bueno “Sabinosos” a ver si os dejáis caer por aquí, tal vez alguno pueda reconocerse en las fotos, me daría una gran alegría.
Abrazos a todos.
Carlos.

Pedro, de Vallecas.

Buenas tardes Scila.

El escrito que mandé- no se dónde- comentaba más o menos lo que voy a relatar: 


Me llamo Pedro y os escribo estas lineas porque hace unos dias ví en los informativos de La Sexta algo sobre la Sabinosa, y me sobrecogió, me puse a mirar en Internet, sin mucha idea y, por casualidad, encontré este Blog. 
Sentí una gran alegria y, al mismo tiempo, escalofríos al saber que hubo muchos niños, hoy con los 60 años cumplidos, que pasamos por aquel martirio, aunque hubo otros que no lo pasaron tan mal. Yo si lo pasé mal, estuve en el verano del 58 o en la primavera del 59, no recuerdo la fecha exacta, y mis padres ya no me pueden ayudar, fallecieron.
Yo tenia 10 años. Las patatas con berzas que nos daban muchas veces tenian gusanos; los garbanzos eran duros, los lanzábamos con la cuchara contra lagartijas y cucarachas que circulaban por techo y paredes del comedor; las lentejas venían con piedras; el puré de sémola parecia arena de playa... Yo por la comida he recibido hostias y las manos, casi todas las noches, me las llevaba calientes a la cama pues me quedaba cenando el último, no era capaz de tragarme aquello, siempre se quedaba uno más mayor conmigo para ver si me lo comía todo, y se chivaba a la señorita si no lo hacía. 
Me quitaba  la alpargata y, con ella, me ponía las manos calientes. Y así casi todas las noches durante tres meses. Si por la noches tenías sed, había que beber agua salada de las duchas, y como te pillara la señorita te pasabas toda la noche en un cuarto oscuro al lado del que tenian para hacer guardia ellas. Tambien hubo violaciones a chicos más mayores, a otros mas pequeños- a unos pocos- nos pillaron masturbándonos y mandó la señorita que nos desvistiésemos todos, nos llevaron a los seis a las duchas, y nos hizo ponernos bajo el chorro de agua helada. 
Yo si sé como se llamaba, o se llama, la señorita, no se me ha olvidado en estos 53 años, y es porque cada vez que me pegaba juraba que cuando fuera mayor (cosas de críos) volveria para matarla, afortunadamente nunca lo intenté cumplir, evidentemente.
Se llamaba, si no se ha muerto, Carmen, usaba gafas, tenía los dientes grandes y el pelo castaño. Era grandona, o a mí me lo  parecía cada vez que me pegaba. Te adjunto una foto por si alguien se reconoce, éramos un grupo de Madrid, casi todos de Vallecas, como yo. 
Soy el segundo de la izquierda, en la segunda fila por abajo.
Un saludo para todos.

Pedro.

18/11/11

Ángel

Hola, ¿que tal? Soy Ángel. Scila, te vi en Noticias Fin de Semana de la Sexta, el pasado día 6 de noviembre, y la mente se me abrió de golpe, me dije: Por fin mi familia y allegados verán que no les he contado batallitas de mi niñez, de lo que nos hicieron pasar por el simple hecho de ser niños y de familia pobre. 
¿Qué aportar después de todo lo que habéis dicho ya? Yo no me acuerdo de los años en que estuve, debió ser en los años 59, 60, o 61. 
Estuve en dos ocasiones, una vez solo y en la siguiente con mi hermano pequeño. Seguro que alguno pensará: Si os trataban tan mal ¿porqué volviste? Por el hambre que se pasaba y, además, porque no nos creían, pensaban que como éramos pequeños exagerábamos. 
Pero todo lo que han comentado en este Blog los compañeros es cierto, la escasez de agua, las comidas, obligarnos a comer los bómitos, etc.
No sé si alguno ha comentado que nos hacían dormir  mirando hacia los wateres (una vista maravillosa), todas las cabezas giradas hacia el mismo lado y, si alguno dormido volvía la cabeza..., hostia que te crió.
No sé si ya se ha comentado el castigo de permanecer sentado con la cabeza entre las piernas, creo que de ahí me viene lo de la espalda cargada. Las señoritas se comían lo poquito que nos enviaban las familias, los famosos paquetes.
En fin colegas del Preve, novatos del Preve, vete puro nova, los más vetes del Preve... No he olvidado la canción; "Con las colonias del Patronato, con los macutos para marchar, para marchar, para ver a nuestros padres que esperando están. Aquí te dejo tierra querida..."
Creo que los que no se acordaran con esto recordarán, yo se lo canto a mis nietos. Perdonad la extensión pero siempre había pensado quer moriría sin que mi familia creyera la verdad, mi verdad y la de todos los colegas del Preve que han pasado por La Sabinosa.
Un fuerte abrazo para todos.
Ángel.

14/11/11

Ramón

Salutacions: M'ha suposat tot un sotrac el trobar el teu blog i la informació sobre aquesta presó de petits infants durant els anys 40, 50 i part dels 60 del segle passat. Jo també vaig estar-hi. 

Per desgràcia he de suscriure el patiment i crueltat tant física com mental que allí vam haver de suportar, Me n'alegro dels companys que no van patir els maltractaments que la majoria reflecteixen.

Jo vaig arribar-hi des de Xerallo, un poblet del Pirineu Català, on hi havia una fàbrica de ciment. He de dir que he plorat al recordar aquells mesos de tortura per part de les monges i les senyoretes ¿cuidadores?. Recordo anar a la platja de l'Arrabassada a buscar "uñas", tallarines, un mol.lusc molt apreciat. 

Si et mullaves els peus ho tenies clar: passaves tot el dia mullat. No tinc fotos. Penso que el meu pare les va engega a fer punyetes. El dia que vàren venir a buscar-me, una de les monges em va donar una estirada d'orelles tan forta que hem van haver posar sis punts de sutura. 

I solament perquè vaig sortir del camp de futbol corrent cap els meus pares quan els vaig veure. En fí, allí es van quedar uns tristos records, alguna que altra joguina (que ens prenien les cuidadores) i els amiguets de patiments. Són històries que les generacions actuals haurien de conèixer. No sempre tot ha estat tan fàcil i còmode.
Una abraçada a tots els sabinosos.

Ramón - Amposta (Tarragona)

Carlos

Hola Scilas y demás “Sabinosos” .
Soy otro más de los que pasaron por la Sabinosa, tétrico lugar, y no porque lo fuera el entorno, más bien a causa de los que lo dirigían y nos... ¿cuidaban?
Estuve desde octubre de 1.955 a enero del 56, o sea que me pasé las Navidades y Reyes en aquel lugar, en esa época contaba con 10 años de edad. No puedo decir que mi experiencia fuese tan penosa como otras que he leído, pero tampoco tan maravillosa como para repetir. Creo que lo peor de todo eran las comidas, había algunas que, aún hoy, se revuelven las entrañas solo de acordarme, (sobre todo unas patatas con verdura –tal vez berzas- que resultaban incomibles, por su olor, sabor y aspecto), es cierto lo que dicen otros de lo que por allí pasaron, si vomitabas te lo hacían comer, yo en estos casos miraba para otro lado, pues ver como otro vóomitaba me producía arcadas y tenía que aguantar el tipo como pudiera.
Recuerdo al Instructor, era un tipo larguirucho, enjuto de rostro, (me recordaba a alguna ilustración de Don Quijote) tenía un bigotito de los típicos del Régimen, nos ponía a hacer una especie de gimnasia sueca, pues como estábamos en invierno, a la playa, solo salíamos a pasear alguna tarde.
Era aquel un lugar lleno de hipocresía, donde el trato de vallas para adentro, era entre vejatorio y humillante, hasta sádico en alguna ocasión, y lo peor de todo eran las puñeteras monjitas. Las cuidadoras, que vestían al uso de las enfermeras, es decir con uniforma blanco, cofia y capa azul, no eran lo peor, en la foto de grupo que os mando, estamos con nuestra cuidadora, (creo recordar que se llamaba Aura) la otra que estaba en el mismo pabellón era, la admirada Clara, esta tenía una larga coleta de color rubio, que la daba un aspecto muy juvenil, en cambio la que tenía mi grupo, en el reparto de rostros no fue muy afortunada, pues amén de poco agraciada, tenía muy “mala gaita” y más bigote que el káiser Guillermo. 
Los chicos íbamos de uniforme, pantalón gris, una camisa gris clara y un jersey también gris un poco más oscuro, cuando hacía más frio nos poníamos una capa de paño también gris, pero cuando en una ocasión nos llevaron a Tarragona, nos pusieron zapatos, ¡¡si, zapatos negros¡! Y….( no os la vais a creer) ¡!UN ABRIGO AZUL MARINO CON BOTONES DORADOS!!, imagino que para dar sensación de lo bien cuidados y tratados que estamos aquellos niños, (hijos en su mayoría  de los aquellos “rojos” que perdieron la guerra), y qué buenas aquellas gentes que dedicaban su tiempo a tan loable labor. Pura hipocresía, quizás lavado de conciencia, si es que tenían.
En fin, tengo muchos recuerdos de entonces y no quiero seguir atosigando, si acaso,  continuaré en otra ocasión y si encuentro alguna otra foto, que probablemente estén en casa de mi madre.
Saludos afectuosos a todos los Sabinosos. ¡Vaya me salió un pareado!

13/11/11

Un afortunado: Tomás.

Mi nombre es Tomás Morales. Estuve en el preventorio de La Sabinosa en los primeros meses del año 1958, a los 9 años de edad. Fui junto con mi hermano mayor y los recuerdos que tengo son todos buenos a excepción de la sopa de sémola que nos daban de comer a menudo. 

No recuerdo malos tratos hacia nadie, ni separación de hermanos (en mi caso es evidente). La señorita que nos cuidaba, creo que se llamaba Emilia, nos trataba muy bien. Recuerdo que, además de a la playa de La Sabinosa, nos llevaban a jugar y a bañarnos a la Playa Larga, también que nos llevaron a ver un partido de fútbol del Tarragona. En fin que mis vivencias no tienen nada que ver con otras que he leído.
Adjunto la única foto que conservo.
Saludos.

10/11/11

Actualidad sabinosa

Ultimamente había leído algún comentario sobre el posible hundimiento de las ruinas de La Sabinosa. El pasado día tres de noviembre tuve ocasión de visitar las ruinas del Preventorio y comprobé que siguen allí, a punto de caer seguramente, pero permanecen en pie los muros y, en general la estructura de los pabellones. Algunas dependencias- como las cocinas, la enfermería, etc.- están absolutamente en ruinas, el riesgo de caer de un momento a otro es cierto. Impresiona ver el estado de fragilidad que tiene en la actualidad aquello que nos parecían muros imponentes, construcciones sólidas, inconmovibles, eternas.
El día estaba desapacible, nublado y con amenaza de gota fría pero la mar se mostraba tremenda, belicosa, grandes olas e imponentes avalanchas de espuma al golpear contra los acantilados del Preventorio, sin embarego el agua era de un verde esmeralda, precioso. Fue una gozada volver a pasar unas horas rodeando las alambradas que, por cierto, ¡las están cambiando!, están poniendo otras nuevas, menos agresivas, menos aterradoras. No ha habido fondos para mantener vivo el Centro y si lo hay ahora para nuevas vallas que ya no tienen nada que proteger, a veces, casi nunca, no se puede entender a quienes desde las administraciones toman decisiones, en especial estas que parecen ser tomadas fuera de lugar y de tiempo.
Os dejo un par de fotos tomadas hace unos días tan sólo.
Un abrazo, sabinosos.

18/10/11

Un nuevo sabinoso


Hola, soy José H. y estuve en la Sabinosa, en 1963, creo recordar tenía siete u ocho años, mis recuerdos no son tan malos, o por lo menos es lo que todavía tengo en mi mente, no recuerdo malos tratos ni nada parecido, recuerdo a las señoritas que nos acompañaban, lo que si destaco como no muy bueno son las comidas y el agua, horribles, o por lo menos es lo que recuerdo, también los rosarios, que se hacían interminables, la escuela que lo que hacía era más bien pintar dibujos que otra cosa, lo que si recuerdo era lo baños en la playa y los paseos por los pinares, y algún recuerdo de los paseos por la montaña que había unas ruinas antiguas. Una de las cosas que más reuerdo con claridad, fue la llegada desde Madrid que venía con una sed espantosa y al bajarme del autocar lo primero que se me ocurrió es beber agua de las fuentes que había, estaba el agua horrorosa y empezaron a darme nauseas. 
Os mando la única foto que dispongo, que ha aparecido por casa. Yo soy el que está sentado en la primera fila, 2º por la izquierda, sentado con los ojos cerrados  y mi hermano (Ramón) en la 3ª fila, 5º por la izquierda que está de pie (Justo arriba de mí).

18/9/11

Bienvenido, Roger

De  nuevo nos sorprende gratamente la aparición de un nuevo sabinoso, un compañero más que, gota a gota, van llenando este espacio con sus comentarios, su fotografía en el Preventorio y sus recuerdos- a veces contradictorios- pero en general vienen a redundar en lugares comunes, en la constatación de que las pedillas de muchos no son un mal sueño, son la realidad de unas vivencias magnificadas seguramente por la edad tan temprana en la que nos tocó vivirlas. No todo fue malo, cierto, pero lo malo debió serlo mucho cuando predomina en el recuerdo de todos, y sabemos que el ser humano tiende a recordar más bien lo bueno y a olvidarse de lo malo.
Repito, bienvenido a esta tu casa Roger, visitanos siempre que quieras, ya eres de la familia, la familia de los sabinosos.
Un fuerte abrazo, amigo.
Scila

16/9/11

Los recuerdos de Tarragona en La Sabinosa (Roger)



Por el año 1960/61, no recuerdo bien la fecha, me fui a unas colonias en Tarragona, fui para tres meses y me quedé seis, cuando volví empezaban las Navidades en La Plaza de Olavide, con sus villancicos, y recogida de alimentos para los pobres de África. Tarragona la verdad es que fue un suplicio, de allí tengo vagos recuerdos buenos y malos, empiezo por 
“MALOS RECUERDOS“:


La comida era mala y nos obligaban a comer todo, yo recuerdo que al comer ensalada con tomate y cebolla no me gustaba y la escondía debajo de la mesa en huecos que había, me descubrieron y me hicieron comer lo que escondí, ahora sé que si devolvíamos la comida nos obligaban a comérnosla en el plato, desde entonces no he podido ni siquiera verla en el mismo plato para comer otros alimentos, del asco que me da las ensaladas. Por las noches había un guarda que en ocasiones, para que nadie se escapase del centro, nos metían miedo, recuerdo de varios casos que amanecieron con arañazos en los brazos, y era que se disfrazaba de brujo y nos metían miedo. Yo también era de los meones, pero no recuerdo los malos tratos, los chicos más mayores, algunos, intentaban escapar por la vía del tren dirección a Madrid pero al cabo de un día los cogía la guardia civil y los regresaban al centro, la disciplina era muy dura.
La familia enviaba en ocasiones paquetes que los fines de semana nos los dejaban para coger algún caramelo y, con las mismas, nos los quitaban para guardarlos en una taquilla. Fabricábamos una pipa con trozos de caña y metíamos dentro la pasta de dientes no sé si para fingir que fumábamos o para matar el hambre con la pasta dental. Los malos recuerdos,  yo no sé, si se me borraron de la mente, pues he leído en un blog de Intenert muchos de los casos que hubo allí y es vergonzoso lo que nos hacían. 


“BUENOS RECUERDOS”:
 Soñaba que debajo de la cama tenia una baldosa, la levantaba y por unas escaleras bajaba a mi barrio, en Madrid con mis amigos. En algunas ocasiones fuimos de excursión, el circo Romano y al Castillo que hay en Tarragona, al campo de fútbol, jugaban el Tarragona y el Español. En la playa no estuvimos muchas veces, pero es cierto que nos enseñaron a hacer, con conchas y caracolas, regalos para nuestra familia. La canción que cantábamos era a los novatos del PREN moviendo las manos en paralelo pegadas las palmas y boca abajo y de arriba a bajo, también recuerdo, lo que hacíamos cuando salíamos del Centro era coger algarrobas y nos las comíamos pues estaban muy ricas y dulces, había mucho de estos árboles por la zona. Algunos chicos cogían del suelo enterrado plantas que parecían cebolletas pequeñas y se las comían. También recuerdo coger luciérnagas que por la noche iluminaban en la mano. Un día se fue la luz por la tarde y no pudieron preparar la cena, nos dieron pan con queso de bola eso, fue algo extraordinario. 
El último día de estancia, antes de partir para Madrid, nos dieron de cena coliflor cocida, la peste era inaguantable, hicieron una excepción: el que no quisiera cenar que no lo hiciera, “nadie cenó”. Desde entonces no puedo soportar el olor a coliflor. También tengo un vago recuerdo de que yo estaba en el pabellón principal, había que subir escaleras, donde estaba la Iglesia. Creoro recordar a dos guardias civiles de tricornio que se apostaban con sacos de arena y una ametralladora, que instalaban todas las noches. Debía ser para tener la zona vigilada, la verdad nunca he entendido tal motivo. De las señoritas que cuidaban de nosotros no recuerdo ningún nombre, sólo recuerdo a una que era rubia, y muy guapa, pero no sé si es la que hay en una foto puesta en Internet. Quiero recordar a otra morena de pelo rizado, fea y con gafas que era bastante seca y mala.
La única foto que tengo la envio para ver si hay alguien que se reconozca, yo soy el segundo de la derecha. En el año 1995 estuve en Semana Santa en Salou y busqué el Centro que ya estaba totalmente destruido, como se ve en las fotos, nos dijeron que pertenecía a la Diputación, la verdad es que he estado intentado buscar algo o algún escrito de todo esto y nunca había encontrado nada, hasta que el otro día entré en Internet me dió por poner el nombre de “ Pueblo o Playa de Sabinosa y, apareció lo que tantos años estuve buscando”.
Es increíble que cuando alguna circunstancia importante te marca en la mente, como puedes llegar a recordar ciertos sitios, pues yo cogí la carretera paralela a la vía del tren y di sin ningún problema con el centro ahora tengo 59/60 años.
Espero que algún compañero podamos contactar, también es cierto que conozco de un caso y me comentó que a él le dejó una huella muy mala, pues parece ser que era demasiado pequeño y  hoy todavía le cuesta trabajo hablar de aquello, no es de extrañar.


Roger

23/8/11

Pedro C., nuevo sabinoso



Damos la bienvenida a Pedro que, este caluroso agosto, nos visita por primera vez y nos deja su visión de la Sabinosa. Lástima que no pueda aportar imágenes. Un abrazo amigo. (Scila).





Ha sido una sorpresa muy agridulce descubrir tantos comentarios sobre el preventorio, donde estuve tres meses en el año 54 (con seis años de edad, ahora tengo 62). Aún arrastro el dolor y la tristeza que me causaron aquellas terribles vacaciones: falta de agua, gritos constantes, actitud cuartelera, censura de la correspondencia, palizas, comidas intragables con la amenaza de comerme los vómitos si no controlaba las náuseas (castigo que se cumplió en varias ocasiones)...Todo ello a manos de unas "señoritas" sobre cuyas cabezas espero que la vida haya hecho justicia. Desde luego, envidio a esos satisfechos sabinosos que comieron a placer y disfrutaron de la estancia, pero mi experiencia fue la opuesta. No tengo fotos, aunque conservo aquella bolsa marcada de tela oscura  en la que guardábamos nuestras pobres pertenencias; es como un fetiche morboso que me hace estar cerca de aquel niño asustado que cada noche, antes de dormirse, se desahogaba llorando en silencio. Un saludo.

2/4/11

Nuevo sabinoso, Enrique.

Ayer, primero de abril, nos visitaba un nuevo sabinoso mediante su presentación y el envío de dos fotografías. Particularmente me ha llamado la atención la camisa floreada de uno de los chavales de la foto, no recordaba que a nadie se le tolerase ir vestido sin el uniforme.
Bienvenido a este lugar de todos, ponte cómodo y tómate lo que quieras, invita la casa. Y si vas recordando cualquier cosa sobre tu estancia- y quieres contarnosla- te lo agradeceremos, que algunos comenzamos ya a recordar malamente aquellos días.
Un abrazo compañero/
Scila

Enrique

Hola Sabinosos, soy Enrique. Hace unos meses, navegando por la Red, encontré por azar el Blog de Scila y leyendo los testimonios de los que pasaron por el Preventorio, me invadieron los emocionados recuerdos. No he escrito antes porque no  encontraba unas fotos, testimonio de nuestro paso por aquel lugar, y que quería enviarlas para el archivo de Scila.
Yo también estuve allí en dos ocasiones, la primera vez fui con mi hermano Fernando. Creo que fue en el Verano de 1952 o 53, yo tenía ocho años, nos pusieron en el pabellón Central con la señorita María, de apellido Tutor o Tudor, no estoy seguro (está en la foto con nosotros. El niño del centro soy yo, mi hermano Fernando está a mi derecha y el otro, no sé cuál es su nombre). Recuerdo de María que el trato con los niños era bueno, yo diría que afectuoso, al menos con nosotros.
El año siguiente, volví al Preventorio, esta vez solo, también en Verano y estuve en otro pabellón con una cuidadora de la que no recuerdo el nombre y que tampoco nos trataba muy mal, no como otras que eran sádicas. A pesar de todo echaba mucho de menos a mi madre y lloraba por las noches. He leído lo que los compañeros han escrito y coincido en casi todas las opiniones y comentarios.


Era una vida "cuartelaria". Utilizaban  con los niños una autoridad cruel , intimidatoria y represiva.

 A pesar de todo, yo viví con cierto agrado y espíritu de aventura algunas cosas, como ver el mar, y  bañarme en el por primera vez, también los paseos por las tardes en el campo cercano y en la playa, (yo era un chico de Madrid, de Lavapiés, y lo mejor que conocía era el parque del Retiro). Los juegos con los compañeros, etc. También recuerdo la hoguera que hacían en la explanada el día de San Juan.
 En fin, ha sido un placer encontrar este lugar. Agradezco a Scila el esfuerzo e interés por permitirnos re-encontrarnos virtualmente en él.
Adjunto dos fotografías. ¿Alguien se reconoce? Yo soy el que está junto al de la camisa estampada.

Abrazos afectuosos de Enrique.

26/1/11

LOS JUEGOS, bis






Me viene a la memoria, ahora que Miguel Ángel sacó del cajón del olvido el tema de la taba que, hace años, intentando reconstruir los recuerdos de este juego tan nuestro, me encontré con la sorpresa de que hay quien afirma que es un juego criollo, de especial arraigo y de origen argentino- como no-, pero lo mismo afirman los aragoneses, y hasta en México se utilizan para juegos clandestinos en los que las tabas son "lastradas", o "cargadas", es decir que, bajo las cubiertas metálicas que colocan en lo que llamábamos "rey" y "sota"- con la finalidad de evitar el desgaste por el uso- colocaban pequeños pesos para trucarlas.
Pues bien nadie de todos ellos tiene razón: el juego de la taba ya era muy común entre los chavales de la familias patricias, a comienzos de la Era Flavia, 70 años d.c., en los albores del impero romano.

Los juegos sabinosos

Miguel Ángel nos describe a continuación como recuerda él alguno de los juegos en la Sabinosa.

No recuerdo ningún juego en especial, a excepción de los dos que voy a describir : La Palma y las Tabas.

"La palma" era uno de los mas comúnes entre los chicos de esa época, además de las chapas, a las que no recuerdo que jugáramos allí. El juego de la palma, es mas difícil de describir que de entender cuando se mira. Se trataba de apostar cromos en cada jugada, los más socorridos eran los de la Tómbola Diocesana de la Vivienda, que eran unos boletitos que se vendían en dicha tómbola durante los meses de verano en cualquier ciudad, de un tamaño algo mayor que un sello de correos, aproximadamente como un negativo fotográfico 24 por 36 m.m. 
En el anverso se veía una fotografía de alguna ciudad o curiosidad del mundo, eso si, en color, y en el reverso un anuncio publicitario, y si tenías suerte un número que, popularmente, se denominaba opción para participar en algún sorteo, de una nevera (de hielo) o hasta un Seat 600. Era dificilísimo que directamente te tocase algo, como una muñeca o un balón de reglamento.

Cada jugador ponía un cromo con la foto hacia arriba, sobre los de los demás, en el suelo o una superficie lisa, y dando un golpe de ventosa con la mano abierta, y los dedos juntos, se trataba de darles la vuelta; La técnica variaba, desde lanzar la mano desde el eje longitudinal, o transversal, los que conseguías dar la vuelta, te los llevabas.

El peor delito era hacer "mangui", o ser acusado de "fingar" o "mangar" (llevarse en la manga, vulgo, robar) eso se hacía tratando enganchar con el pliegue del pulgar, una punta doblada de un cromo. La bronca y la consiguiente pelea estaba servida. También se discutía si tus cromos eran mas nuevos que los de los rivales, con lo que tu pérdida, con relación al otro, era mayor.

Otro de los juegos mas comúnes, fue el las tabas, probablemente uno de los más antiguos de la humanidad, originalmente usábamos tabas, esto es la rótula de un animal pequeño, supongo que un cordero o similar, si mal no recuerdo según la posición en que caía cada uno de las cinco tabas con las que se jugaba, podía ser hoyos, reyes, tripas y lisos, si estoy equivocado corregidme; lisos era la parte convexa del hueso, tripas la contraria, y los laterales, reyes y tripas. 
Se trataba de soltar las tabas sobre el suelo, si por ejemplo, habían caído tres con lisos en la parte superior, debías en tiradas sucesivas tratar de que las dos restantes cayeran con la misma posición, se debían cumplir todas las figuras. También aquí nos jugábamos cromos, canicas, o hasta las mismas tabas. Siempre jugué con huesos auténticos, a mediados de los sesenta, apareció el plástico, pero botaban demasiado, pesaban poco y no tenían la dureza de un hueso auténtico.