21/11/11

Pedro, de Vallecas.

Buenas tardes Scila.

El escrito que mandé- no se dónde- comentaba más o menos lo que voy a relatar: 


Me llamo Pedro y os escribo estas lineas porque hace unos dias ví en los informativos de La Sexta algo sobre la Sabinosa, y me sobrecogió, me puse a mirar en Internet, sin mucha idea y, por casualidad, encontré este Blog. 
Sentí una gran alegria y, al mismo tiempo, escalofríos al saber que hubo muchos niños, hoy con los 60 años cumplidos, que pasamos por aquel martirio, aunque hubo otros que no lo pasaron tan mal. Yo si lo pasé mal, estuve en el verano del 58 o en la primavera del 59, no recuerdo la fecha exacta, y mis padres ya no me pueden ayudar, fallecieron.
Yo tenia 10 años. Las patatas con berzas que nos daban muchas veces tenian gusanos; los garbanzos eran duros, los lanzábamos con la cuchara contra lagartijas y cucarachas que circulaban por techo y paredes del comedor; las lentejas venían con piedras; el puré de sémola parecia arena de playa... Yo por la comida he recibido hostias y las manos, casi todas las noches, me las llevaba calientes a la cama pues me quedaba cenando el último, no era capaz de tragarme aquello, siempre se quedaba uno más mayor conmigo para ver si me lo comía todo, y se chivaba a la señorita si no lo hacía. 
Me quitaba  la alpargata y, con ella, me ponía las manos calientes. Y así casi todas las noches durante tres meses. Si por la noches tenías sed, había que beber agua salada de las duchas, y como te pillara la señorita te pasabas toda la noche en un cuarto oscuro al lado del que tenian para hacer guardia ellas. Tambien hubo violaciones a chicos más mayores, a otros mas pequeños- a unos pocos- nos pillaron masturbándonos y mandó la señorita que nos desvistiésemos todos, nos llevaron a los seis a las duchas, y nos hizo ponernos bajo el chorro de agua helada. 
Yo si sé como se llamaba, o se llama, la señorita, no se me ha olvidado en estos 53 años, y es porque cada vez que me pegaba juraba que cuando fuera mayor (cosas de críos) volveria para matarla, afortunadamente nunca lo intenté cumplir, evidentemente.
Se llamaba, si no se ha muerto, Carmen, usaba gafas, tenía los dientes grandes y el pelo castaño. Era grandona, o a mí me lo  parecía cada vez que me pegaba. Te adjunto una foto por si alguien se reconoce, éramos un grupo de Madrid, casi todos de Vallecas, como yo. 
Soy el segundo de la izquierda, en la segunda fila por abajo.
Un saludo para todos.

Pedro.

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