30/10/12

sabinoso- Rafael G.



¡Hola a todos compañeros!

Me llamo Rafael G., tengo56 años y también pasé lo mío en la Sabinosa en el verano de 1966, cuando tenía 10 años. Multitud de recuerdos me han venido a la memoria al empezar a leer vuestras historias, tan parecidas y, lamentablemente, tengo que decir que no son nada agradables. 
Recuerdo que estaba en el pabellón núm. 9 y que contaba todos y cada uno de los días que me quedaban por pasar allí, antes de volver a casa.
No voy a contar nada diferente de lo que ya habéis contado: insultos, palizas, ver el mar y casi ni acercarte… Pero sobre todo recuerdo dos cosas, la paliza que me dio una tal señorita Paula con una zapatilla por moverme una tarde durante la siesta y, como me deshacía cuando podía de la espantosa comida, volcándola en el plato del pobre chico que se sentaba a mi lado en el comedor.
Muchos años después de que pasara todo aquello, pasé unos días de veraneo cerca de Tarragona y no quise quedarme sin saber si, todavía, seguía estando en pie el Centro,” bates”, del que tantas veces había hablado a mi mujer y mis hijas en tono humorístico, recordando el aspecto lúgubre del  motel de la película Psicosis, y les llevé a conocerlo. Lo encontramos por supuesto cerrado y casi abandonado pero, me trajo muchísimos recuerdos de todo lo vivido siendo un chiquillo.
En fin, me alegra compartir mi trocito de historia con vosotros y espero, al menos por lo que a mi me tocó vivir, que todos los que participaron en crear aquel infierno lo hayan pagado de alguna manera en la vida.
Os envío una foto de los compañeros de módulo, yo soy el que sale al lado de la señorita, creo recordar que la llamábamos “Jori” y, no la recuerdo como una de las peores.
Aprovecho la ocasión para felicitar a Scila por el blog y, os envío un afectuoso saludo a todos los sabinosos.
Rafa G.

28/10/12

Carabanchel - Francisco G.




Hola Scila,
Mi nombre es Francisco y estuve con mi hermano en La Sabinosa de abril a junio de 1962. Viviamos en Carabanchel bajo y fuimos por mediación del director del colegio San Francisco Javier (Don Julio).
Tenia 9 años y mi hermano 7. Allí hice la comunión (te envio un recordatorio), y ese dia nos dieron una comida especial a los niños que hicimos la comunión.
He visto la fotografía de Joaquin y estamos mi hermano y yo en ella, somos el primero y segundo de la primera fila empezando por la izquierda que estamos sentados.
Me hizo mucha ilusión el ver la fotografía ya que no tenia ninguna de mi estancia en La Sabinosa. He leido todos los comentarios de los compañeros y me han venido muchos recuerdos a la memoria. Recuerdo que todos los dias ibamos a rezar el Rosario a la Capilla y teniamos que decirlo en Latín. También como comentan los demás me acuerdo del "serrin", en general toda la comida era una porqueria. Por eso cuando nos llevaban de paseo comia las algarrobas que iba encontrando por el camino. Aparte de esto no recuerdo claramente que la estancia fuera tan traumática como cuentan algunos compañeros.
Creo recordar que el pabellón donde estábamos era el 1ºB y la señorita que nos cuidaba se llamaba Matilde. El director del Preventorio iba siempre con un perro lobo y en la mano llevaba un gran manojo de llaves. Nos llevaban a la playa para jugar haciendo barcas y figuras con la arena pero no nos dejaban bañarnos. Poco antes de regresar para Madrid nos llevaron a Tarragona a comprar regalos para la familia.
También te envio la ficha de las vacunas, recuerdo que nos pusieron muchas y eran muy dolorosas.
Si encuentro algún documento más te lo enviaré. Seguiré leyendo todos los comentarios de lo sabinosos.
Un Saludo.

26/10/12

Otro "niño" sabinoso- Rafael S.



Mi nombre es Rafael S., soy de Madrid y vivo en el barrio de Hortaleza, tengo actualmente 60 años y estuve en el preventorio tres meses de verano en el año 1960 (donde hice la comunión obligatoriamente por tener 8 años, sin nadie de mi familia lógicamente) y posteriormente en 1962. Me consta que fueron esos años porque soy muy futbolero y recibia el MARCA que me enviaba mi padre (ante la extrañeza de las censuradoras) y se jugaba el Mundial de Chile en 1962.
La curiosidad ha hecho que mi memoria se reactivara y que volvieran a mi recuerdo el 90% de las cosas que cuentan en el blog otros niños de entonces: el punto de salida de Andrés Mellado camino de la estación del Norte, el trayecto en en el tren tumbados debajo de los asientos 12 horas sin poderte mover (algún pescozón de alguna señorita cuidadora me llevé por asomar la cabeza), la imagen de recibimiento de otros niños veteranos con la estrofa de "novatos del pre, novatos del pre" o "10 dias pá la via" y la canción de "con los macutos del patronato..." cuando nos quedaba poco para volver, la sopa de serrin, los vómitos, el medio vaso de latón renegrido de agua potable para comer y otro tanto para cenar, el ir a la playa a bañarnos medio desfilando, la censura de las cartas enviadas y recibidas, la obligatoriedad diaria de 3 horas de siesta en una misma posición sin moverte, la letania diaria, el juego de las tabas y para final las vacunas de todo tipo: lenteja, cruz del patronato, rayita..., en fin una serie de disciplina muy particular y por supuesto acorde con la época en la que sucedió.

A través de los medios hemos visto en un sentido u otro diversas opiniones y pareceres de niños que estuvimos allí. Yo personalmente no puedo decir que me haya quedado traumatizado, pero el ánalisis que hago es que de pequeños somos como esponjas que todo lo absorbemos porque si no hubiera sido así yo no habría vuelto, aún entendiendo que debemos dar gracias a nuestros padres por hacer que sus hijos "disfrutaran de vacaciones en el mar", al mismo tiempo que digo que las vivencias de cada uno no son iguales en el tiempo para los demás ya que aquellos malditos pabellones estuvieron abiertos desde mediados de los años 40 hasta rebasados los años 70, lo cual nos debe llevar a pensar que efectivamente hubiera niños que lo pasaran bién.

Lamento no poder aportar fotos, pero curiosamente hay un sabinoso llamado Fernando R. que aporta una foto de grupo de la cual mi mente reconoce 3 caras al menos, lo que me lleva a una confusión de años ya que dice tener 54 años y haber estado ene los año 65-66, dato que evidentemente no concuerda con mi estancia allí.

No quiero extenderme más y aunque el dicho dice que el estar recordando cosas es de mayores, me gustaria intercambiar esas vivencias con quién lo desee.

23/10/12

scila-lasabinosa. Jesús S.

Hola sabinosos:

Muchísimas gracias  Scila por éste blog.
Mi nombre es Jesús, soy de Madrid, y actualmente tengo 52 años. Llevaba unos días que no sé por qué motivo ni razón venían a mi mente pasajes de mi infancia, vestigios de una etapa de mi vida en la que francamente lo pasé muy mal. Así que decidí gracias a éste bendito medio llamado internet, buscar a ver si por casualidad era capaz de encontrar a  alguien que al igual que yo y muchos otros niños de esa época, contasen su experiencia en ese desagradable e infame lugar. Nunca pensé que lo lograría, verdaderamente ha sido una grata sorpresa.
Mi hermano Carlos y yo, junto con otros niños vecinos nuestros, fuimos también parte de aquellos inocentes chiquillos, que tuvimos la desgracia de estar allí durante los últimos meses del año 1966 y principios del 67, por lo tanto pasamos las navidades e incluso Reyes apartados de nuestra familia.
No solamente estuvimos nosotros, también tengo una hermana, Pili, la mayor de nosotros, ella estuvo en el preventorio de Guadarrama y  también lo pasó muy mal, pero esa historia es ella quien tendría que contarla.
Dios…que recuerdos tengo, a pesar de que otros muchos  ya se han borrado de mi mente. He de deciros, que he visto con asombro que salgo en una fotografía,… concretamente en la que aporta Fernando de Tarragona, el niño que hay en mitad de la escalera, el 3º a la izquierda, soy yo, y mi hermano Carlos está dos cabezas por encima de mí, justo el que mira  hacia abajo de la barandilla. Yo acababa de cumplir 7 años y mi hermano 9.  Una de las señoritas con la que estábamos era precisamente la de la fotografía, la Srta. Emilia, todo un bicho, de armas tomar.
Nunca supe a ciencia cierta porqué nos enviaron a ese infierno. Con el transcurso de los años cada vez que  le preguntaba a mi madre,  ella guardaba silencio y yo notaba como se le inundaban los ojos de lágrimas, como si se sintiese culpable por todo lo que allí padecimos.
Recuerdo que antes de partir, nos pusieron unas vacunas bastante dolorosas en la que nos hacían un pequeño corte. Unos días más tarde salimos de la estación de Atocha, hacía un día grisáceo y desapacible, mis padres nos habían preparado un macuto a cada uno, en el que llevábamos tebeos, galletas, chocolate y otros alimentos, también llevábamos ropa interior en la que mi madre cuidadosamente había cosido las iniciales de nuestros  nombres y apellidos. Creo recordar que fue una norma que pusieron.
Cuando el tren se puso en marcha, mi hermano y yo nos asomamos por las ventanillas para despedirnos de nuestros padres, mi madre abrazando a mi padre lloraba. Nada más subir nos dieron unas mantas las cuales ya sabéis para que eran, porque ya lo  han comentado otros compañeros. El viaje fue largo y pesado, cuando al fin llegamos después de muchas horas nos recibieron un hombre y unas señoritas vestidas con uniforme capa y cofia, llevaban un silbato de metal colgado al cuello y algunas un manojo de llaves. Nos distribuyeron en grupos, nos hicieron formar en doble fila como si fuésemos militares, y después de unas instrucciones y al toque de silbato debíamos ponernos en marcha y fuimos trasladados a unos pabellones. Seguidamente nos asignaron una  cama en la que a los pies había un  pequeño baúl para meter nuestras pertenencias.
No recuerdo bien si fue el mismo día o al siguiente, cuando  nos dieron ropa que consistía en unos pantalones, un niqui,  una  chaquetilla a cuadritos marrones y blancos y un abrigo que casi arrastrábamos y por los que no se nos veían las manos, ya que nos colgaban las mangas de lo grandes que nos estaban. En esos meses de invierno hacía un frío terrible y los pabellones a decir verdad, no recuerdo con exactitud si tenían  calefacción, pero si la tenían debían de estar al mínimo porque pasábamos mucho frío.   
Cada vez que íbamos a comer, merendar o cenar, siempre nos formaban en fila de a dos.
Las comidas eran un suplicio, francamente asquerosas, lo único que se salvaba era la tortilla de patatas cuando nos la daban, porque esto ocurría  en contadas ocasiones, y la merienda sobre todo,  porque de vez en cuando recibíamos paquetes de nuestros padres, que no siempre nos llegaban, puesto que circunstancialmente se  quedaban en el camino igual que las cartas que enviábamos.
Alguna que otra vez nos llevaban a la playa, pero solamente a jugar o pasear, era lógico pues estábamos en invierno. Pasábamos por unos sitios dónde había muchos algarrobos, y recuerdo cómo cogíamos las algarrobas para comérnoslas, por cierto a mí me encantaban.
Jamás olvidaré  las noches tan desagradables que pasé, recuerdo como silbaba el viento y cómo las ramas de los árboles golpeaban las ventanas con tanta fuerza, que hacían que muchas veces éstas se abrieran de par en par, aquello era como una película de terror,  cada vez que tenía la necesidad de ir al lavabo era una tortura, ya que estaba prohibido levantarse de la cama y si te veían pobre de ti… llegué incluso a orinarme encima alguna vez,  lo que conllevó al  maltrato psíquico y físico, pues  te humillaban delante de todos los niños.  Por cualquier tontería recuerdo como nos  pegaban con una tablilla de madera en la punta de los dedos, y con los manojos de las llaves nos golpeaban en la cabeza. La siesta era obligatoria y por supuesto nada de levantarse si no querías que te volviesen a atizar. La “cuidadora” se sentaba en un butacón en la entrada del pabellón y desde allí vigilaba cualquier movimiento sospechoso que hubiese en alguna cama. Si no recuerdo mal, sobre  las 5 de la tarde era  la hora de la merienda y después íbamos a otro pabellón en el que nos dejaban ver un rato la televisión.
Cuando tocaba ir a las duchas nos enviaban a todos juntos  y con un estropajo de esparto debíamos frotarnos bien… el agua no estaba precisamente caliente.
Tengo que decir que entre nosotros mismos había muchas disputas, recuerdo a un niño mayor que yo de Logroño, con el que casi todos los días yo me pegaba con él porque nos  quitaba nuestras cosas del baúl.  Al final siempre tenía que acudir mi hermano Carlos a defenderme.
Después de dos meses y medio allí, vinieron a visitarnos en una ocasión mis padres. Fuimos a unas ruinas romanas (Un anfiteatro). Mi padre cuando nos vio aparecer con la pinta que llevábamos le dijo a mi madre “Yo me llevo a los niños de aquí”, pero tuvimos que esperar 15 días más hasta que por fin cumplimos los tres meses de rigor. Este ha sido mi relato, si recordase alguna otra cosa, volvería a entrar a contároslo.
Un fuerte abrazo a todos.
Muchas gracias Scila.

19/10/12

scila-sabinosa - Miguel Ángel

 Hola Scila.
Me llamo Miguel Angel, tengo 53 años y soy de Madrid, del barrio de San Blas. Soy una persona que en su niñez ha recorrido media España en los meses de verano de colonia en colonia. Primero a la edad de cinco años junto con dos de mis hermanos nos llevaron al Preventorio de Aguas de Busot en Alicante, al año siguiente tambien con dos de mis hermanos nos llevaron a La Sabinosa, luego varias veces, ya sin mis hermanos a Chipiona, Castellon, Valencia, Murcia...
Hace varios meses me ha dado por recordar etapas de mi niñez, y buscando en Internet he visto cientos de videos e imágenes de todos los sitios donde he estado. De esta forma me he topado con tu Blog.
De la etapa de La Sabinosa, en una de las últimas expediciones antes de cerrar ese preventorio, mas o menos en el año 1965 o 1966, con la edad de seis años, a mí, y a dos de mis hermanos, uno o dos años mayores que yo, nos metieron en un tren rumbo a Tarragona. Recuerdo el largo viaje en el tren, los niños tirados en el suelo debajo de los asientos, y otros subidos en el hueco de las maletas. Al llegar a la Sabinosa recuerdo la cancioncilla de "Novatos del pre, Novatos del pre" con la que nos recibieron los niños, a la vez que me llamaba la atención los movimientos, bastante bien orquestados y sincronizados de los brazos de los chavales cuando cantaban esa canción. No recuerdo muy bien en esos momentos lo que yó sentia, pero creo que no era miedo, ni angustia, ni ningún otro tipo de desazón, tal vez mi sentimiento en esos momentos era una sensación de indiferencia, como si eso no fuera conmigo.
A partír de ahí ya no recuerdo mas de mi estancia en el preventorio, es como si el cerebro como tú dices borrara todo lo malo que nos ocurre. Tan solo recuerdo pasajes sueltos, como los paseos "al quinto pino" frase que una vez oí decir al instructór cuando nos iba a llevar de paseo al monte, y las visitas al campo de futbol del tarragona para ver algunos partidos. También recuerdo el comedor con tantas columnas, y los vasos de aluminio, las escasas salidas a la playa, los juegos de la palma, y el lanzar piedrecitas al aire para recoger otra antes de que ésta callera, los collares que hacíamos con las conchas, los barquitos de corteza de pino...
Recuerdo con bastante claridad el momento en el cuál otro niño y yo, no se por qué causa nos despistamos a la hora de recoger la merienda y llegamos tarde. En el momento en que fuimos a por la merienda todos los demás niños ya no estaban, los sacaron de paseo. Nos quedamos solos en la Sabinosa. Ibamos caminando con la merienda en la mano tranquilamente por el recinto, cuando de frente, a lo lejos, vimos como una persona, tal vez algún instructor, se dirigía a nosotros. Nosotros por miedo a que nos regañara nos metimos en el primer pabellón que vimos, y a la entrada de ese pabellón había una mesa camilla redonda, de esas que por debajo, tapado por un faldón tiene un agujero circular. Nos metímos dentro de esa mesa, y recuerdo el ruido de los pasos que producían los zapatos de esa persona cuando entró al pabellon, eran pasos muy cortos, como escudriñando donde pódiamos habernos escondido. En esos momentos pensaba angustiado que lo primero que haría esa persona sería levantar el faldon de la mesa, pero no, los pasos siguieron escaleras arriba... no nos descubrió.
En una ocasión unos familiares o amigos de mis padres vinieron a visitarnos. Creo que nos dieron unas horas o un día libre para estár con ellos. Pienso que éllos nos trajeron las gafas de buzeo y el sombrero con el cuál salgo en las fotografías que les envío. Nunca más supe de esas gafas ni de ese sombrero, supongo que nos lo quitaron porque ni de coña nos dejarían emplearlo. Esa visita que nos hicieron sirvió para recordar que mis hermanos también estaban en La Sabinosa, ya que desde el primer día no recuerdo haberles visto hasta ese momento. Supongo que estaríamos en distintos pabellones.
Cada vez que pienso en el pabellón, me viene a la mente el número del pabellón donde yo estaba. Era el pabellón 11A pero ya no estoy seguro de si ese número de pabellón existía realmente, pues visto los comantarios de algunas personas nadie hace referencia a ese número de pabellón, con lo cuál me hace pensar de que estoy equivocado con el número de mi pabellón.
Lo que si estoy seguro es que, por órdenes de las señoritas, en mi pabellón teníamos que dormir siempre con las cabezas totalmente tapadas con las sábanas. También recuerdo que todas las noches cuando estábamos durmiendo, alguien en el exteriór del pabellón cantaba la canción de Los Brincos: Por un sorbiiiiiiiito de champaaaaaaaaannn...También recuerdo otra canción que muchos niños cantaban en el patio. Era la canción de los Sirex: Que se mueran loooos feoooos, que no quede niiiingunoooo...
En referencia a los patios, donde nos pasábamos la mayor parte del día me asalta una gran duda que si álguien me pudiera ayudar le estaría muy agradecido:
Yo recuerdo un patio grande rectangular, donde había una especie de gradas o de escalones. En el lado izquierdo habían pabellones, y en el lado derecho creo recordar que había una valla o muro alto. Creo que ese patio era el principal, pues siempre estaba lleno de niños. En ese patio creo recordar que en una ocasión se hizo la representación teatral de algo. Ese patio no logro ubicarlo en ningúna de las imágenes aéreas de la Sabinosa que todos hemos visto en Internet. Posiblemente ese patio fué la primera vision que tuve de La Sabinosa cuando llegamos. Creo recordar que cuando llegamos y los niños nos cantaban eso de Novatos del Pre Novatos del Pre, a la derecha había una construcción grande, en el centro donde estábamos los recien llegados era una especie de avenida también grande, y a la izquierda creo recordar que estaba ese patio. Viendo las imágenes aéreas actuales de la Sabinosa, justo al lado de la vía del tren, a unos diez metros de la supongo, casa de los guardeses de La Sabinosa se ve una especie de caseta pequeña, cuadrada y aislada. Esa caseta me suena muchísimo, por lo que me inclino a pensar que ese patio estaba ahí ubicado. Pero me suena que ese pátio tenía unos muros altos, y las vallas que actualmente hay en esa ubicación son vallas bajas, que simplemente sirven para delimitar el recinto de la vía del tren.
Yo creo que no era el campo de futbol el patio al cuál me refiero, pues creo recordar que el campo de futbol lo ví por primera vez pasados varios días o semanas de estar en La Sabinosa, y por cierto, me llevé una sorpresa al verlo. Es extraño que recuerde la visión del campo de futbol pasado un tiempo de estár en La Sabinosa, pues ese campo de futbol estaba justo al lado de los comedores y por fuerza tendría que haberlo visto antes.
Supongo que del viaje en el tren llegaríamos sucios como un ecceomo, renegridos, pero no recuerdo en absoluto los lavabos, ni las duchas. Tampoco recuerdo las tres fuentes de agua, pero la frase "Es agua de Madrid" que alguien ha mencionado si me suena muchísimo.No recuerdo que mi estancia en La Sabinosa haya sido extremadamente mala como a algunos les ha pasado, seguramente es porque ya en las últimas expediciones no había tantísima disciplina como en las anteriores, o tal vez porque mi cerebro ha borrado por completo los malos momentos. Pero en realidad creo que si. No creo, afirmo que si, que efectivamente muchiiiiisimos niños lo pasaron mal, pues de lo contrario no habría habido tanta alegria desbordada cuando nos subíamos en el autocar que nos llevaba de regreso a la estación del tren rumbo a Madrid. Ni habrían habído frases dirigidas al conductor que nos traía de regreso, en las cuales se podía escuchar casi con histéria cómo muchos niños gritaban: "Vamonos, Vamonos" "Conductor por favor, no pare, no pare"
Esa ha sido a grandes rasgos mi estancia en La Sabinosa, posteriormente he estado en otras muchas Colonias y Preventorios, donde realmente sí lo he pasado mal. Pensaba todas las noches en escapar como fuera, incluso cuando nos quedaba una semana para irnos a casa, yo seguía pensando en escaparme.
En esos otros Preventorios ya mi cerebro no ha seguido la táctica de borrar lo malo porque no ha podido, ya que la brutalidad de las señoritas, o el instructor de turno se habían encargado de gravarme a fuego los malos momentos.
Les envio algunas fotografías de mi estancia en La Sabinosa. Lamentablemente no tengo ninguna fotografía de grupo.Yo, por si quieren saberlo, soy el de la gorrita. También salen mis hermanos uno o dos años mas mayores que yo.
Scila, supongo que no podrás poner todas las fotografías por falta de espacio, por lo tanto pon las que tu creas. Un saludo a todos los Sabinosos.

18/10/12

sabinosa-scila- pregunta.

Para Mayelin, New York.

Malamente podemos responderte Mayelin si no dejas un correo de contacto. De todas formas lo intentaré, por si vuelves a entrar y lees esta entrada.

¿Por qué los niños volvían otra vez al Preventorio, por qué no contaban a sus padres cómo eran maltratados?

Los críos que vivían felices no tenían nada malo que contar y, aquellos que vivían aterrorizados por los castigos o su cuidadora personal, no se atrevían a hacerlo, las cartas eran revisadas por las cuidadoras antes de enviarlas, cualquier comentario negativo suponía nuevos castigos físicos y la carta no salía. Contarlo a los padres al regresar a casa servia de poco puesto que, las únicas cartas que recibían eran aquellas en las que se contaban bondades del Centro y de las perversas cuidadoras, las que eran perversas, no todas.
Los padres tendían a minimizar "las exageraciones" de lo que contaban los niños, para ellos era un alvio verse libres de uno o dos hijos durante meses, dadas las dificultades para dar de comer, vestir y escolarizar a todos, muchas familias de la época tenía más de cuatro hijos.
Espero que esta explcipación satisfaga tus dudas. Un saludo.

la sabinosa-scila coentarios

¡Hola sabinosos!

Como veréis el número de ex compañeros se incrementa día a día y también las aportaciones, las preguntas, las dudas sobre los recuerdos. Me gustaría que todos os consideréis aludidos y respondais a estos nuevos sabinosos con vuestras opiniones. Debajo de cada intervención veréis esto: "Escribir un comentario", pinchando ahí se abre una pequeña ventana en la que podéis responder con vuestras opiniones en aquellos casos que os parezca oportuno hacerlo. Esta es una invitación a participar más activamente en el Blog.
Un abrazo fuerte para todos.

sabinoso nuevo



Para: scila

Mi nombre es Carlos, soy de Madrid y también estuve allí, creo que pudo ser sobre el año 1960 o 1961, cuando encontré la información sobre "la Sabinosa" me causó bastante alegría, pues aunque hasta no hace muchos años nunca me había vuelto a acordar de aquello, sí es cierto que en los últimos 6 ó 7 años me entró curiosidad por saber de aquel sitio, y lo cierto es que encontré casualmente a una persona nacida en aquella zona (Tarragona) y le pregunté, pero me dijo que no sabia o no había oído nunca nada de allí. Hace poco buscando por internet, encontré el enlace al Blog de scila-lasabinosa y me puse rápido a leer, y lo cierto es que recuerdas momentos y situaciones que viviste y que tenías casi totalmente olvidadas. Estuve 3 meses, volví a Madrid el día 22 de Diciembre (aún recuerdo el soniquete del sorteo de navidad de la lotería) y el frio tan importante que hacía en Madrid (a diferencia del tiempo mas suave de Tarragona). Era la primera vez que salía de casa, y pienso que los padres  nos enviaban pensando que era algo bueno para nosotros y la oportunidad de ver el mar, luego la situación era más dura y la disciplina, y a veces el autoritarismo, era muy importante para unos niños indefensos en aquella situación. Yo hice dos amigos que aunque muy lejanamente aún recuerdo, eran dos hermanos también de Madrid, Vivian en Vallecas y uno de ellos creo que se llamaba Felo, que si leen esta carta me gustaría lo comentaran en el blog. Saludos a todos.
Carlos.