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Mostrando entradas de febrero, 2008

La búqueda continúa

Seguimos esperando la visita de otros compañeros, víctimas inocentes de las cuidadoras de La Sabinosa. Hay quien dice, y con razón, que no todas serían tan sádicas y crueles con los críos. También opino que alguna habría buena, se comportaría seguramente con más humanidad. Seguramente alguna sería madre o esperaría serlo algún día y, ver cómo trataban sus compañeras a los chicos, le produciría un lógico rechazo, pero como la generalidad era la que era... y jamás escuché a una cuidadora enfrentarse a una compañera por la forma de castigar, de agredir, a los niños puestos a su cuidado.
A pesar de los pesares es seguro que hubo momentos felices, que con ocho o diez años las tragedias no durán más que unos minutos. Éramos capaces de jugar con cualquier cosa y a cualquier hora, en cualquier situación. Éramos críos de posguerra, curtidos, habituados a pasarlo mal, a recibir agresiones de todos: de la familia, de los chicos del barrio, de los maestros si alguno iba a escuela... todo el mundo …

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El preventorio visto desde la playa La Rabassada, cerca de Punta la mora.
Foto remitida por:  José M. Rubio.

Los TBEO's

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De aquella época son los títulos que más y mayor esplendor le han dado a la literatura infantil y al cómic, que entonces no se llamaba así, eran simplemente "TBO's". 

Me refiero al "Capitán Trueno", "El Guerrero del antifaz", "El Cachorro", "El Jabato" y, en otra fórmula más del estilo del régimen, "Roberto Alcázar y Pedrin", o "Hazañas bélicas", este último un canto a las "bondades" del sistema de vida americano y a sus invictos ejércitos que, por cierto, sólo ganaron las dos guerras mundiales en suelo europeo, el resto las perdieron todas.


¿Alguien conserva los tebeos del Capitán Trueno? La novia, Sigrid, princesa de Thule, por eso luego, cuando tuvimos 18/20 años nos gustaban tanto las suecas, nos criamos soñando con la escultural figura de la princesa Sigrid.

Scila/

Indios y vaqueros

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En aquellos años, finales de los cincuenta, aparecieron unos juguetes novedosos. Eran fidedignas reproducciones en goma, o plástico, de vaqueros, soldados, indios, caballos, fuertes, carros, diligencias...  Todo el Oeste americano de las películas trasladado a unas miniaturas en plástico, magníficamente reprodicidas y coloreadas, que venían a sustituir a los antiguos y desfasados soldaditos de plomo de nuestros abuelos.
Evidentemente sólo disponían de aquellas maravillas los chavales cuyos padres les enviaban paquetes con comida y juguetes pero, al final, nos veneficiábamos todos de la novedad. Pronto se cambiaban vaqueros por cromos, por tebeos, o por fotos de señoras escasas de ropa, que ya circulaban- en blanco y negro- por las infantiles manos. No hay nada nuevo bajo el sol. 
Scila/