2/10/12

Los medios

Hoy hemos vuelto salir los sabinosos en eso que llaman "los medios". A diferencia de la corta- cortísima- emisión de la Sexta en un Informativo, es decir con el rigor y la seriedad que normalmente tiene este formato, lo de hoy ha sido un clásico de las mañanas en algunas televisiones, donde se busca más el horror, lo sobrenatural, las crueldades, ciertas o no según quien las cuente, el suceso o la noticia más desgarrada y sangrienta posible, como aquel semanario que algunos todavía recordaremos, "El Caso". O aquellos ciegos de verdad o no, vaya usted a saber, que cantaban a las mujeres, aldea por aldea, los más espantosos casos de homicidios, abusos, violaciones y demás sucesos truculentos de la España en blanco y negro.
Salvo al compañero que aparece en el Preventorio acompañando al colaborador del programa no conozco al resto, que yo sepa no están entre los sabinosos del Blog. En cualquier caso no difieren mucho sus versiones de las del resto, salvo las de aquellos, francamente una minoría, que afirman haberlo pasado estupendamente en el lugar de marras, y si lo recuerdan así, será porque efectivamente no les fue igual que a la mayoría. Es muy posible que el tipo de cuidadora, de persona, que le tocaba a cada grupo fuese un factor muy importante a la hora de recibir un trato u otro.
Si habéis visto el programa, habréis escuchado la voz de una señora que afirmaba, através del teléfono, ser la maestra, la señorita Asun. No concuerdan las fechas que ha dado, dice haberse incorporado en el año 56/57 pero, en el carnet que presenta, la fecha de admisión es del 1960, y la incorporación es en el 1962. En fin, eso carece de importancia, a mí lo que me llama la atención es que afirme rotundamente que nos daba clases ¡¡ a seiscientos críos!! Jamás la vi a menos de veinte metros de distancia (suponiendo que sea la misma señorita maestra que yo recuerdo), nunca vi a nadie en el aula, ni yo, ni ninguno de mis comapañeros tuvimos un sólo día de clase. Absolutamente. Uno puede recordar erróneamente algunos detalles pero hay cosas que no se pueden olvidar. Y, el colmo, niega rotundamente que los niños estuviesen en la playa o el monte sentados y con la cabeza entre las piernas nunca, jamás, ese castigo no existió más que en nuestra imaginación. La verdad es que cuando la escuché llamar "mis niños" a los compañeros que estaban en el estudio me sentí mal, jamás vi a esa señora mantener contacto con nosotros, nunca, como para intentar ahora mostrar ternura por ellos. A continuación les mandó poco menos que a freir espárragos porque no coincidian con ella en la visión del pasado. En fin, un capítulo más de esta historia que no es ni trágica, ni tremebunda, tan sólo es la historia de los sabinosos.
Nos seguimos viendo por aquí, amigos. Un abrazo.

Scila/