Yo estuve, dos veces, en La Sabinosa.


La Sabinosa. 1959 . Foto remitida por Ricardo.


He estado en dos ocasiones en las 'colonias' La sabinosa de Tarragona. La primera vez creo recordar en 1.959. La segunda vez fuí con mis tres hermanos y un primo en el año 1.963. Eramos 9 hermanos y por la época que nos ocupa, era habitual ir a esos lugares de “veraneo” entre comillas, en realidad una estancia plena de crueldades, abusos de las tutoras-cuidadoras, de hambre, de pena y de tristeza que jamás un niño que haya estado en ese lugar podrá olvidar. Intentaré narrar lo vivido en ese lugar que jamás debería haber ido. En el año 1.958 o 1.959. estaba en un colegio de monjas del barrio de Carabanchel Bajo, (Colegio de San Roque) y allí les informaron a mis padres de la oferta de vacaciones en La Sabinosa de Tarragona. Recuerdo que mi madre me llevó a un reconocimiento médico en Valle Hermoso, Madrid, para cumplir los requisitos requeridos. Le informaron que la ropa debçia llevar bordadas las iniciales, así cómo sobres de cartas con los datos de mi domicilio, (tenía poca edad y no sabía escribir). Salimos un dçia por la noche de la estación de Atocha, Madrid. Recuerdo al detalle, que la máquina era de carbón. Un vez llegamos a la estación de destino, un autocar nos esperaba en las inmediaciones del lugar y de allí nos trasladaron al recinto de La Sabinosa. Entramos por una puerta de hierro con las siglas de la cruz de 'caravaca' en color rojo, la puerta daba a la playa de la derecha del recinto. La puerta siempre estaba cerrada, sólo se abría cuando entraba el director y el panadero. Mi pabellón estaba junto a las vías del tren, orientado en dirección a Barcelona y el pabellón del frente, estaba orientado a Madrid. Creo recordar que, las mismas cuidadoras que nos acompañaron en el viaje del tren, se quedaron en el lugar para ejercer las labores de vigilancia y cuidados. Ese día nos llevaron al pabellón, con dos filas de camas y zona de duchas y lavabos. En el pié de la cama habia una mesita dónde se ponía nuestra ropa y otros objetos. Las colchas eran de color y tenía bordada una cruz de caravaca de color rojo.
Intentaré resumir. Tenía 4 o 5 años y por consiguiente no sabía leer ni escribir. Me orinaba en la cama de noche y ese era mi mayor preocupacion ante la circunstancia de estar fuera de mi domicilio. Al día siguiente por la mañana, una cuidadora se dio cuenta que me había orinado en la cama y me echó una reprimenda con capones incluidos, provocando mis lágrimas ante lo sucedido. La siguiente madrugada, una cuidadora del pabellón me despertó y observaba si me había orinado, en efecto me había orinado y la cuidadora me levantó con malos modos y llorando me puso en la mitad del pasillo, con los brazos en cruz y de rodillas con varios libros en las palmas de las manos. Ella estaba muy próxima a mí y cada vez que bajaba los brazos por cansancio, me atizaba pescozones en la cabeza. Ante ese trato, lloraba amargamente, recordaba a mis padres y hermanos y no me creía lo que me estaba pasando. Ella insistía en que no llorara con gritos de:
¡No llores más, meónnnnnn! Todo esto de madrugada. Asi era todos los días, hasta terminar mi estancia de los tres meses de "vacaciones" en la playa.
Scila, creo que soy uno niños de la foto, (el de la parte delantera, sentados con las piernas cruzadas el tercero por la izquierda). Recuerdo que por las noches nos obligaban a dormir con la cabeza tapada entre las mantas y pobre del que fuera sorprendido sin estar en esa posición. Al principio de acostarnos la cuidadora daba vueltas por el pasillo para intimidar a los niños mientras se dormían, pero mi temor a que fuera levantado de madrugada por el mero hecho de orinarme, me obligaba a llorar, hasta caer rendido de sueño, sólo pensaba en mis padres y hermanos. También recuerdo que cuando pasaba los trenes en cualquier dirección a Madrid o Barcelona, temblaba todo el pabellón. La vestimenta de mi primera estancia es la misma que la de la fotografía que está en la web que puso 'scila', recuerdo las alpargatas blancas con unos lazos para sujetar en las piernas. También recuerdo el hambre que pasé en ese lugar que jamás podré olvidar. Nos daban unas lentejas con más piedras que lentejas. En el comedor había unas columnas de hierro muy antiguas y las mesas eran grandes y alargadas, ponían una jarra de agua para todos los de la mesa. También recuerdo las veces que nos ponían sémola. De recordar sobre el hambre que pasé, llegué a comer la pasta de dientes, las cáscaras de las naranjas y algunos cebollinos que estaban en un paso subterráneo de la vías del tren en la playa de la izquierda de las colonias. También recuerdo que, cuando tocaba escribir las cartas a nuestros padres, me la escribía otro niño mayor que yo y las mismas debían de entregarse abiertas, para que las cuidadoras las leyeran y si observaban que habías puesto algo relacionado a lo que nos hacían, las rompían sin contemplaciones. También corroboro lo que dice Scila, nos llevaron a la playa en dos ocasiones y nada de baño a la carta. En la arena había muchísimas conchas que para los que no habíamos visto la playa y el mar, era todo un acontecimiento. Recuerdo a un niño que al parecer residia de forma permanente en ese lugar, creo que le llamaban 'Berrinche'. También recuerdo a la cuidadora que mandaba a las demás. Era muy alta, con pelo rubio, cara grande y con algunas bolsas en los ojos. Lo mismo recuerdo al Director y a su hijo, que tendría 20 o más años, que era el que organizaba los torneos de fútbol y también tonteaba con algunas de las cuidadoras de las colonías, (hoy en día, el hijo del Director del centro, es médico y al parecer según me dijo el guardés del recinto, que era uno de los mejores en su especialidad de Tarragona). 

Se me olvidaba.... en uno de los paseos por el campo, nos llevaron a un lugar dónde había muchísimos algarrobos y los comíamos cómo borregos. También recuerdo que, antes de las comidas o cenas, nos llevaban a un apartado de los pabellones (cerca de la puerta de entrada), para jugar y estar vigilados por la cuidadora del pabellón. Por otro lado, el corte de pelo que nos hacían, (rapados y con un mechón por la parte delantera) era por si tratábamos de escaparnos y ser reconocidos rápidamente por la guardia civil. 
Muchos niños según contaban, se habían escapado y me imagino lo que les esperaba. Otros niños que estaban antes que nosotros, nos cantaban cuando íbamos formados, esta canción: “Novato del pré, Novato del pré, dentro de diez días nos vamos pá la vía”, y así sucesivamente, hasta el último día que decían: “Un día pá la vía, un día pá la vía”. Eso se lo hacían a todos los niños, cuando se aproximaba el día de regreso a nuestras casas. Oír esa canción de los niños que se iban, era ponerse triste y pensar cuando llegaría ese momento. Todos deseábamos irnos de ese lugar terrorífico, pero había que estar al menos 3 meses.
Tengo muchísimas anécdotas que contar en mi estancia sólo, y con mis hermanos años después. Hace 4 años, fuí con uno de mis hermanos a ver y si aún existia. Efectivamente existe y la impresión que me produjo fue la de un campo de exterminio nazi. Fuimos rodeando el lugar por completo, era las 07'00 de la mañana cuando llegamos al lugar y de chiripa, nadie sabía de ese lugar y por deducción de lo que era, (lindando al mar entre dos playas y por una parte las vías del tren). Hablamos con el vigilante que reside dentro, y nos dijo que teníamos que solicitar por escrito a la Diputación de Tarragona permiso para acceder. 

Lo hicimos cómo nos indicó, en la misma diputación nos significaron que ya nos comunicarían a nuestro domicilio la autorización pertinente para entrar, hasta el día de la fecha no he recibido contestación.
Volvimos a ver a guardés y le dijimos lo que nos habían dicho desde la Diputación y le rogamos que por favor nos dejara entrar, que veniamos desde Alicante sólo para este asunto, él nos negaba la entrada sin permiso. Cómo somos policías nacionales nos identificamos al guardés y, por fin, nos dijo: “Entrad, pero tener cuidado con las instalaciones, estan en estado de ruina”. Nos dijo que no se podían hacer fotografías, pero hicimos más de 100 del recinto, alguna de ellas les enviaré. Nada más que exponer sobre este asunto, espero seguir comentando más sobre mi estancia y la de mis hermanos. Sin otro particular se despide de todos vosotros otro niño que ha padecido lo que muchísimos otros niños.


Ricardo/

Comentarios

Tesa ha dicho que…
qué horror
¿cuál era el objeto de mandar allí a los niños por segunda vez? ¿los padres no se hacían eco de las quejas de los críos?
nunca había oído hablar de este lugar
Anónimo ha dicho que…
yo estuve dos veces
Scila ha dicho que…
Comentario del 10 de Mayo: Anónimo. ¿No te sería posible dejar un correo y alguna información, algún comentario, sobre tu estancia?
Anónimo ha dicho que…
He encontrado esta página y me he quedado muy afectada con el relato de Ricardo. Estuve en la Sabinosa hace unos 28 años y con un grupo de niños nos "colamos" dentro . Me impresionó ver que todo estaba destruído, pero sobretodo ver que en lo que supuse debía ser el despacho del director el suelo estaba lleno de documentos: cartas de los padres, borradores de respuesta del director, contratos de las cuidadoras, listas de niños... etc. En ese momento nos descubrió alguien y tuvimos que salir corriendo, pero antes cogí un puñado de aquellos documentos que aún conservo con recelo en algún altillo de mi casa. Me impresionaron mucho algunas cartas. Por ejemplo, en una de ellas una madre le rogaba al director que le dijera qué había hecho su hijo para ser expulsado de allí porque se negaba a responder cuando se lo preguntaban. El director respondía "Su hijo tiene el 'vicio solitario' y fue sorprendido extendiendo esa práctica a otro niño más pequeño". Luego le aconsejaba que se dirigiera al cura de su parroquia para que orientara al niño y lo sacara del "vicio". Imagino lo que le harían al pobre cuando lo sorprendieron, qué lástima.
En otra, recuerdo que una madre suplicaba al director que se quedaran al niño 3 meses más, ya que ella tenía que ir a trabajar y dejaba a todos sus hijos solos en casa... pobrecilla! Si hubiera sabido el trato que recibía allí su hijo! Tengo que buscar esa caja en el altillo y revisar todas las cartas y documentos.
Un saludo,

Alicia
JOSE ha dicho que…
Si Ricardo tal y como lo comentas así fue, yo estuve en el año 65 (creo recordar) HORROROSO, lo que se diga es poco, recuerdo levemente abusos por parte de la cuidadora del pabellon, estuve enfermo y me tuvo en su cama durante unos 10 días. Ricardo, recordarás a Molina, el "macarrilla" que supuestamente cuidaba de todos, o proyectaba el cine los sabados. Me alivia haber encontrado gente que paso por aquello, mi hermnao y yo lo tenemos muy marcado.
Recuerdas el himno que nos hacian cantar, y el monton de vacunas que nos ponian.
"Con la cruz del patronato con los macutos para marchar, para ver a nuestros padres que nos esperan con ansiedad, aquí te dejo, tirrea querida que nos marchamos de despedida... etc.."
CUANDO ENCUENTRE ALGUNA FOTO, LA ENVÍO
MUCHAS GRACIAS, AMIGO RICARDO.

JOSE ALCOCER