Julián O.



¡Hola!.En el año 1.959 estuve en el Preventorio de la Sabinosa, y desde luego para mí fue un poco desagradable. Al salir de la estación ya ví algo que no iba bien, desde el punto de vista del trato a los niños, nos tumbaron en el suelo como sardinas en lata y una manta como colchón hasta... Tarragona, eso sí, las monjas y las "seño" iban cómodamente tumbadas en los asientos. Cuando llegamos a los pabellones (medio zombies por las condiciones del viaje), nos quitaron los bocadillos, bollos o caramelos que nos dieron nuestras madres en Madrid, y nos obligaron a echarlos al suelo, encima de una especie de capote que nos dieron. Después nos dejaron en pelotas y a la ducha de cabeza, y en esa bienvenida pude presenciar los resbalones que se producían, ya que a algunos los empujaban a la fuerza y si alguno seguía negándose les agarraban por el cuello y le metían la cabeza debajo de los grifos con lo cual tambinén pude observar que en los forcejeos, se golpeaban la cabeza con los mismos, por lo que ya ví la sangre el primer día, (los niños lloraban y llamaban a sus madres). 
Las comidas tenían un olor nauseabundo, una mezcla de lentejas con fideos y judías pintas, que muchas veces incluían "piedrecitas" y algún gusanillo. SÓLO NOS DABAN UN VASO DE AGUA con la comida y estaba prohibido beber más, lo cuál provocaba que entre nosotros mismos nos quitásemos el agua de la mesa (al compañero que le quedaba un poco de agua en al vaso le decíamos: mira una gaviota verde, y cuando miraba, nos bebíamos de un trago la que tenía). Los que se negaban a comer o vomitaban, las monjas cogían una cuchara y le metían la comida a la fuerza, y esto provocaba a su vez diarreas, eso sí, a los que les pasaba esto les pasaban a una mesa aparte y les daban arroz blanco con pescado cocido, que era un manjar comparado con los guisotes que nos endiñaban. Después de comer, siesta obligatoria de 3 horas que más que siesta era una tortura, nos obligaban a estar acostados de lado mirando a los servicios. NO NOS PODÍAMOS MOVER, NI CAMBIAR DE POSTURA, NI LEVANTARSE PARA HACER TUS NECESIDADES, y era normal escuchar los gemidos de tus compañeros haciendo esfuerzos para contener la evacuación de las aguas mayores y menores. 
Cuando nos levantábamos de la siesta, las "seño" iban de "caza" para separar a los que se habían cagado en la cama y los "inflaban a hostias" y después a empujones los mandaban a la ducha, repitiéndose los resbalones y descalabros en algunos casos. Lo que sí puedo constatar es que se producían frecuentes fugas de niños desesperados, por no poder aguantar más las humillaciones. 
En teoría este centro lo "vendían" a los padres como un Preventorio para prevenir la tuberculosis en los niños, o que éstos fueran propensos, y que con buena comida, playa y aire libre, sería lo ideal para ellos. Pero según fuí creciendo, comprendí que aquello fué una herramienta para que los niños de los "rojos republicanos" no se les ocurriera de mayores volver a rebelarse contra la dictadura de Franco, y eso era lo que querían PREVENIR y no la tuberculosis, además ningunos de nosotros estaba tuberculoso, ni éramos huérfanos, ni estábamos mal alimentados en nuestras casas, y ni estábamos famélicos, es más, cuando terminó nuestra estancia, regresamos la mayoría MAS DELGADOS que cuando ingresamos. Los niños procedían sobre todo de Madrid, Valencia, y Cataluña, curiosamente las provincias que más se opusieron y aguantaron en la Guerra Civil.
Por último quisiera preguntarle a Jesús de Tetuán, si la señorita enfermera que aparece en la foto, es la famosa Domi, y si tiene alguna más de ella. Me alegro que te tratara bien, conmigo personalmente no se metió mucho, porque lo mejor que hice fué pasar lo mas inadvertido posible, ahora bién, también "repartía" lo suyo, y por supuesto había enfermeras más agresivas que ella.
Saludos a todos, y en especial a Jesús de Tetuán


Publicado por Julián para Scila - La Sabinosa a las 18/12/09 00:00

Comentarios