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4/9/13

Un nuevo José Luis

Esta foto yo también la tengo, soy el segundo desde el fondo y también me llamo Jose Luis, y desde luego no recuerdo nada positivo de aquel infierno, ni siquiera a ese segundo Jose Luis y su historia de la hija enferma, lo que no quiere decir que no sea cierto, sólo que mis recuerdos son todos horribles. No sé cómo poner mi foto, que es la misma, como prueba de que yo soy José Luis, el segundo desde el fondo, o el tercero desde el primer plano.

19/4/13

Los indecisos

Como indica el título de la entrada de José Luis, éste amigo y compañero sabinoso ha sido especialmente indeciso a la hora de presentarse, de ahí el titular. Por supuesto respetamos el deseo de anonimato de las personas, aunque invitamos a todos a darse a conocer, a aportar esa foto que puede dar lugar al reencuentro con los compañeros de aventuras, o desventuras, de aquella infancia no tan feliz, los días de internamiento en la Sabinosa. Por eso precisamente damos nuestra más cariñosa bienvenida al nuevo sabinoso, a quien deseamos una feliz estancia entre nosotros. 
Y, como él lo ha ofrecido yo lo reitero, si cualquiera desea contactar con él directamente puede pedir aquí su dirección de correo para hacerlo, una vez identificado el solicitante se le proporcionará (no cedemos direcciones, ni teléfonos a curiosos, reporteros sensacionalistas, ni buscadores de misterios) esto último ya sabéis que va en contra de nuestra filosofía.
Un afectuoso saludo, sabinosos.


José Luis, por fin

Hola me llamo José Luis, soy el segundo de la fotografía, yo también estuve allí, tres veces. No recuerdo haberlo pasado tan mal. Tengo 57 años, no recuerdo en que años estuve pero pienso que entre los años 61 y 64, si puedo decir, por si alguien se acuerda de la siguiente historia, que la última vez que estuve, antes de partir de Madrid conocí a la hija de una de las cuidadoras, cual fue mi sorpresa que al llegar al Preventorio, concretamente en la playa, ella estaba allí y se dirigió a mi, a partir de ese día su madre venía a buscarme para que le hiciese compañía dado que gran parte de los días ella estaba en la cama, enferma, recuerdo que regresaba a veces cuando mis compañeros ya estaban acostados. Si alguien se acuerda le ruego se ponga en contacto conmigo pues me gustaría recordar juntos algo más de aquellos días.
Recuerdo perfectamente las canciones que mencionáis algunos (con la cruz del Patronato y los macutos para marchar, para marchar, para ver a nuestros padres que nos esperan con ansiedad, etc.), (dentro de tres días macuto para la vía), (novatos del pre) y algún otro.
Pido perdón por no ponerme antes en contacto con vosotros, llevo varios años leyendo vuestras historias y poco más, si alguien quiere hacer alguna reunión para recordar, me gustaría que contarais conmigo.
Mi e-mail lo tiene Scilas si alguien quiere ponerse en contacto conmigo para cualquier tema relacionado con la Sabinosa no dude en escribirme, o buscarme en Facebook. Vivo en Guadalajara pero trabajo en Madrid y voy todos los días, por si alguien quiere que quedemos. Un fuerte abrazo a todos los sabinosos y, en especial, a Scila, por la gran labor que está realizando.

24/3/13

Los vecinos

Hola, felicidades por tu blog, quise escribir un comentario pero no salio, aqui esta.
De todas maneras hay que tomar las cosas con cierta distancia, yo tambien estuve en colonias de vacaciones, en otros lugares, y mi recuerdo no era bueno (vamos, era de sufrimiento, desesperacion y ganas de escaparme). Pensando en ello, y racionalizando, entiendo que ir de colonia de vacaciones es perder la unicidad que uno tiene cuando esta en casa. Es pasar de ser "el rey de la casa" a uno mas. Pasar de ser una persona individual (consentida o no, eso depende) a formar parte de un grupo. Y formar el grupo implica doblegar voluntades. No puedes tener un grupo en el cual si te despistas cada uno va por su lado. Ese introducirse en la disciplina grupal nos ha costado a todos, unos en colonias de vacaciones, otros en grupos de boy scouts, otros en la mili... todos tenemos historias horrorosas que contar. pero bueno, ahi va mi aportacion



Hola a todos!
Me llamo Carlos y no soy "sabinoso" como decis vosotros, pero si que recuerdo perfectamente a los niños del Sanatorio, como los llamabamos los de fuera, caminando en fila de a dos por la playa de la Rabassada cuando yo tenia 8, 10, 12 años, es decir, entre 1955 y 1960.
Nosotros veraneabamos en el promontorio de enfrente, en una casa rodeada de pinos, e ibamos a misa los domingos al sanatorio. La misa (era en verano) se daba en un espacio abierto, cubierto con ramas (un "rafal" como se llama en Tarragona), y alli delante estaban los niños, silenciosos y quietos, sentados en el suelo. Los visitantes teniamos sillas, los niños no). Y al lado el mar, omnipresente.
Recuerdo el silencio de los niños... claro, 1955, y en misa, no se iban a mover! vamos, ni ellos ni nadie. Pero si, a mi me chocaba, acostumbrado a moverme en libertad, a cambiar de postura, aquellas cabezas rapadas inclinadas hacia adelante, los movimientos conjuntados, ahora de pie, ahora sentados, ahora arrodillados.
Puedo aportar algo a la escasez de agua, porque nosotros tambien la sufriamos, y es que Tarragona tenia entonces poca agua. Y llegaba mal hasta la Rabassada, y supongo que peor hasta la Sabinosa. De hecho, durante el dia no llegaba agua, teniamos depositos que se llenaban por la noche de un agua salobre.
Eso, que en una casa particular no es mucho problema, si nos obligaba a mantener el agua racionada (nos daba igual, nosotros pasabamos el dia en el mar y la playa), pero si preocupaba a mis padres. Imagino la preocupacion de los administradores del centro, y puede ser el motivo (que no la justificacion) del racionamiento de agua. No podian permitirse el quedarse sin agua, y de ahi el control que todos recordáis sobre el agua y su sabor (y mas, viniendo de Madrid, donde el agua siempre ha sido inmejorable), sobre las duchas en grupo, sobre la posibilidad (o no) de ir al servicio...
Y por cierto, probablemente haya un pozo en el Sanatorio, puesto que en el mar, bajo el promontorio donde esta el sanatorio, hay una fuente de agua dulce, me la enseñaron los hijos de los pescadores que entonces vivian en unas cabañas junto a la playa. Alli el agua del mar era dulce y se podia beber.

12/3/13

Una petición singular



Singular es la petición del amigo Luis R. que nos pide publiquemos la fotografía de sus hermanos, pese a no ser sabinosos, simplemente por razón de haber pasado por situaciones vivenciales tan difíciles y penosas como las descritas por los que sí pasamos por el Preventorio. Pese a lo singular de la petición no veo razones para negarme de modo que... a continuación incluyo el texto remitido por Luis, junto con la fotografía de sus hermanos cuando eran niños, uno de los cuales, lamentablemente, ya ha fallecido.





Hola de nuevo, Scila. Soy Luis, te escribo otra vez para enviarte una fotografía de mis hermanos aparecida entre los lotes de fotografías familiares guardadas de aquellos años.

La historia de ellos es parecida a la de todos los que te referimos las “aventuras” vividas en los años 1.950 y 1.951, incluidos los comentarios que relaté en tu blog, hace alrededor de ahora un año, sobre las penurias y mal tratos recibidos, impropios en niños de ocho o nueve años. Me gustaría que fuera publicada en tu blog ya que ellos lo pasaron tan mal como todos nosotros, a Miguel (de pie), que falleció en el año 2000,  le encantaría haber participado de esta ventana de los sabinosos de todos los tiempos. Julián (de rodillas), me encarga un saludo muy grande para toda la familia sabinosa, ya que no tiene posibilidad de hacerlo él.

Por tanto, te agradecería muy mucho aceptaras esta petición, que seguro que será así.

Mientras, recibe un saludo de Luis R. B.

9/3/13

Nuevo sabinoso

Hola Scila, yo  estuve allí en los veranos de 1.960 y 1.961, estuve en los pabellones 9A y 7A. Recuerdo las malas comidas del comedor, las duchas colectivas en el túnel de baños y el tiempo que pasábamos sentados en la playa viendo como se bañaban algunos de nuestros compañeros. También recuerdo como nos llamaban "novatos del pre", los veteranos cuando llegamos al Preventorio, y como cantábamos: "¡Tres días p'a la vía! ¡Tres días p'a la vía!", cuando faltaba poco para marcharnos. También recuerdo los zapatillazos que nos daban las "señoritas". 
Adjunto una foto con la "seño" Matilde y unos cuantos compañeros del pabellón.
Muchos saludos para todos aquellos que se reconozcan en la fotografía.

Antonio D. del R.

18/1/13

Nada es blanco ni negro...

Todo depende del cristal con que se mire. Hace un tiempo contactó con el Blog, y conmigo, una persona que vivió directamente, tan directamente como nosotros, aquella época del Preventorio, los años finales de los cincuenta y los inicios de la década de los sesenta. Una persona que apenas tenía cuatro o seis años más que los niños más mayores y sin embargo tenía a su cargo un grupo de chavales como si de un adulto se tratase. Para aquella mujer, apenas una niña algo mayor que nosotros, ha debido ser un trauma encontrarse con nuestras historias, nuestros recuerdos, que seguramente nada tienen que ver con los suyos. Ha sido un descubrimiento que agradecemos porque nos permite el contacto con una realidad más cierta seguramente que los dudosos recuerdos de unos críos desmemoriados. Confiamos en mantener un diálogo con esta persona que nos arroje luz e información sobre tantas zonas oscuras del día a día del Preventorio. Agradecemos muy sentidamente que haya tenido la valentía de acercarse a nosotros, de escribirnos e incluso de enviarnos algún documento gráfico, como esta hermosa fotografía que incluimos, en la que queda de manifiesto aquella forma tan peculiar de "pasear" por el monte o por la playa, "sobre el propio terreno", con la cabeza entre las rodillas hasta la hora de volver. Sin rencor, gracias por habernos encontrado.

1/1/13

De nuevo Tomás



Hola Scila: te envio una nueva foto que he localizado en casa de mi padre. Debe estar tomada en Marzo o Abril de 1.958. No recuerdo el nombre de los niños que nos acompañan a mi hermano José y a mí (mi hermano es el segundo por la izquierda y yo el que estoy a la derecha al lado de la roca), por lo que estaría encantado de saber algo de ellos y, al mismo tiempo, comparar nuestras vivencias.

Observo, por la foto de Fernando de Tarragona, que debía haber más de una señorita Emilia. Pienso que eso puede explicar que yo hablara bien de la que me tocó en suerte y Fernando y algún otro compañero, mal de la que les tocó en desgracia a ellos.

Aprovecho para desearos a todos los Sabinosos un ¡MUY FELIZ 2,013!

Un abrazo.

Tomás M.

21/12/12

Adios al 2012

Dadas las fechas en que nos hallamos, y siguiendo en este mundo, (pese a lo agorado por los magufos de costumbre) me gustaría mandar una felicitación a todos los amigos Sabinosos, para ello quisiera insertar una fotografía tomada desde el telescopio espacial Hubble, que corresponde a las galaxias NGC 2207 (la mayor) e IC 2163 (la menor).  Representan la unión de dos grandes conglomerados estelares que seguramente estén mucho más unidas de lo que se ven en las imágenes, la distancia hasta la Tierra es de 80 millones de años luz, es decir, lo que ahora vemos ocurrió hace 80 millones de años.
Compañeros Sabinosos, os deseo a todos un venturoso y mejor año próximo que este desdichado que nos deja, pero que por encima de todo la amistad y la unión se fortalezca de modo semejante a lo que hacen estas lejanas galaxias.
Felices fiestas a todos.
C. de Luís.

5/11/12

Jaime


Leyendo el domingo el Diario local “EL SEGRE” de fecha 28 de Octubre 2012, encontré en su interior, y en  las páginas 48 y 49, una noticia que titulaba, las “VACACIONES DEL MIEDO. “Los centros de prevención de enfermedades, infundían terror a los niños que iban”  escrita por E. Farnell, de la Localidad Leridana de Balaguer, y además el relato de un Savinoso, que estuvo en el año 1959 en el preventorio y que su estancia él la califica como Estancia traumáticamanifestando que el centro era un correccional, y que el Mar lo vio  de lejos, que tenían que jugar sentados y  de cuclillas y de que si corrían eran castigados, duchas de agua fría y salada, comida desastrosa, falta de agua para beber. Y que con otros compañeros planearon una fuga en tren que no llego a efectuarse, y que el castigo fue limpiar los servicios a mano y de rodillas. En definitiva una narración escalofriante. Que me ha llevado a escribir mi versión de mis estancias en los años 1956 y 1957 (a la edad de 6 y 7 años) en los meses Junio, Julio y Agosto de los mencionados años.
Recuerdo que los viajes los realizábamos en ferrocarril, y que el viaje se hacia larguísimo, partíamos a primero hora de la mañana y duraba una cinco horas para recorrer un centenar de kilómetros, con paradas en todas las estaciones que había en el recorrido y, llegados  a  la de Tarragona, nos recogía en la estación un empleado de la “Savinosa” y nos transportaba al Centro en una furgoneta tipo ranchera preparada para el transporte de viajeros, llegados al mismo éramos recibidos por el Director del Preventorio (un Sr. que me parecía muy alto y con un poblado bigote, creo recordar y el color de pelo claro algo rubio) y por las cuidadoras, delante del pabellón de planta baja, en el que más adelante, cuando hacia mal tiempo nos recogíamos y en el cual jugamos. Yo aprendí los movimientos del Ajedrez, también  pude asistir a alguna sesión de cine, (recuerdo vagamente la de un Chino con largos Bigotes era una película de Mandarines), y  cuando llegábamos y nos trasladaban a los pabellones éramos recibidos por los “veteranos, con los típicos cantos de Novatos del Pre.” Eso fue el primer año, al segundo ya les respondí  marchando al pabellón con el típico Vete puro Nova”. Los dos años fui instalado en el Pabellón Central, (viendo el pabellón de frente),  en la primera planta y en el ala de la izquierdaGrupo 3-B y como educadora la Srta. Katy, de la que guardo un muy grato recuerdo. Tras la instalación  y la correspondiente entrega de la ropa, comenzaron las actividades rutinarias de todos los días, paseos por los alrededores, juegos (tabas, con la cuerda haciendo figuras con las dos manos, pasando al compañero, ajedrez, baños en la playa. Yo diría a diario, ver algún partido de futbol, en el Campo del Preventorio, y también tengo el recuerdo que  nos llevaron al Campo de Futbol del Gimnástico de Tarragona en el mes de Septiembre a ver un partido de Futbol, y me vaga por la memoria que también nos llevaron a ver una corrida de Toros (en esto  tengo dudas). Con respecto a la comida, sí recuerdo que la encontraba diferente a la que daban  en casa (más adelante, pasados varios años comprobé que era igual que la del Servicio Militar)  y que no nos estaba permitido dejar nada en el plato, también recuerdo los famosos  vasos de aluminio que dejaban mucho que desear, pero la higiene en los comedores era, para mí, creo que correcta, y si estabas enfermo tenían una enfermería en la cual estuve ingresado un par o tres de días.
Recibí la visita de mi padre una vez cada año, que aprovechaba alguna oportunidad del algún viaje para visitarme.
En definitiva, mis estancias no fueron traumáticas, si no más bien una vacaciones en compañía de otros niños. Eso sí, a esa edad costaba al principio un poco por la añoranza de la familia, pero que fueron suplidos por los cuidados de mi estimada Srta. Katy. 
Os ajunto una fotografía que conservo, con alguno de mis compañeros del año 1956, tengo alguna más pero nunca se me había pasado por la mente que tendría que usarlas, pero las buscaré y las enviaré.
Por motivos laborales he pasado infinidad de veces por delante de las instalaciones y, una vez que intente adentrarme, no fui capaz de hacerlo al ver el estado de deterioro en que se encuentra, prefiriendo recordarlo como lo tenía en mi mente.
Recibid un fuerte abrazo de un Savinoso.

30/10/12

sabinoso- Rafael G.



¡Hola a todos compañeros!

Me llamo Rafael G., tengo56 años y también pasé lo mío en la Sabinosa en el verano de 1966, cuando tenía 10 años. Multitud de recuerdos me han venido a la memoria al empezar a leer vuestras historias, tan parecidas y, lamentablemente, tengo que decir que no son nada agradables. 
Recuerdo que estaba en el pabellón núm. 9 y que contaba todos y cada uno de los días que me quedaban por pasar allí, antes de volver a casa.
No voy a contar nada diferente de lo que ya habéis contado: insultos, palizas, ver el mar y casi ni acercarte… Pero sobre todo recuerdo dos cosas, la paliza que me dio una tal señorita Paula con una zapatilla por moverme una tarde durante la siesta y, como me deshacía cuando podía de la espantosa comida, volcándola en el plato del pobre chico que se sentaba a mi lado en el comedor.
Muchos años después de que pasara todo aquello, pasé unos días de veraneo cerca de Tarragona y no quise quedarme sin saber si, todavía, seguía estando en pie el Centro,” bates”, del que tantas veces había hablado a mi mujer y mis hijas en tono humorístico, recordando el aspecto lúgubre del  motel de la película Psicosis, y les llevé a conocerlo. Lo encontramos por supuesto cerrado y casi abandonado pero, me trajo muchísimos recuerdos de todo lo vivido siendo un chiquillo.
En fin, me alegra compartir mi trocito de historia con vosotros y espero, al menos por lo que a mi me tocó vivir, que todos los que participaron en crear aquel infierno lo hayan pagado de alguna manera en la vida.
Os envío una foto de los compañeros de módulo, yo soy el que sale al lado de la señorita, creo recordar que la llamábamos “Jori” y, no la recuerdo como una de las peores.
Aprovecho la ocasión para felicitar a Scila por el blog y, os envío un afectuoso saludo a todos los sabinosos.
Rafa G.