Los vecinos

Hola, felicidades por tu blog, quise escribir un comentario pero no salio, aqui esta.
De todas maneras hay que tomar las cosas con cierta distancia, yo tambien estuve en colonias de vacaciones, en otros lugares, y mi recuerdo no era bueno (vamos, era de sufrimiento, desesperacion y ganas de escaparme). Pensando en ello, y racionalizando, entiendo que ir de colonia de vacaciones es perder la unicidad que uno tiene cuando esta en casa. Es pasar de ser "el rey de la casa" a uno mas. Pasar de ser una persona individual (consentida o no, eso depende) a formar parte de un grupo. Y formar el grupo implica doblegar voluntades. No puedes tener un grupo en el cual si te despistas cada uno va por su lado. Ese introducirse en la disciplina grupal nos ha costado a todos, unos en colonias de vacaciones, otros en grupos de boy scouts, otros en la mili... todos tenemos historias horrorosas que contar. pero bueno, ahi va mi aportacion



Hola a todos!
Me llamo Carlos y no soy "sabinoso" como decis vosotros, pero si que recuerdo perfectamente a los niños del Sanatorio, como los llamabamos los de fuera, caminando en fila de a dos por la playa de la Rabassada cuando yo tenia 8, 10, 12 años, es decir, entre 1955 y 1960.
Nosotros veraneabamos en el promontorio de enfrente, en una casa rodeada de pinos, e ibamos a misa los domingos al sanatorio. La misa (era en verano) se daba en un espacio abierto, cubierto con ramas (un "rafal" como se llama en Tarragona), y alli delante estaban los niños, silenciosos y quietos, sentados en el suelo. Los visitantes teniamos sillas, los niños no). Y al lado el mar, omnipresente.
Recuerdo el silencio de los niños... claro, 1955, y en misa, no se iban a mover! vamos, ni ellos ni nadie. Pero si, a mi me chocaba, acostumbrado a moverme en libertad, a cambiar de postura, aquellas cabezas rapadas inclinadas hacia adelante, los movimientos conjuntados, ahora de pie, ahora sentados, ahora arrodillados.
Puedo aportar algo a la escasez de agua, porque nosotros tambien la sufriamos, y es que Tarragona tenia entonces poca agua. Y llegaba mal hasta la Rabassada, y supongo que peor hasta la Sabinosa. De hecho, durante el dia no llegaba agua, teniamos depositos que se llenaban por la noche de un agua salobre.
Eso, que en una casa particular no es mucho problema, si nos obligaba a mantener el agua racionada (nos daba igual, nosotros pasabamos el dia en el mar y la playa), pero si preocupaba a mis padres. Imagino la preocupacion de los administradores del centro, y puede ser el motivo (que no la justificacion) del racionamiento de agua. No podian permitirse el quedarse sin agua, y de ahi el control que todos recordáis sobre el agua y su sabor (y mas, viniendo de Madrid, donde el agua siempre ha sido inmejorable), sobre las duchas en grupo, sobre la posibilidad (o no) de ir al servicio...
Y por cierto, probablemente haya un pozo en el Sanatorio, puesto que en el mar, bajo el promontorio donde esta el sanatorio, hay una fuente de agua dulce, me la enseñaron los hijos de los pescadores que entonces vivian en unas cabañas junto a la playa. Alli el agua del mar era dulce y se podia beber.

Comentarios

Scila ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Scila ha dicho que…
No es el primero y espero que no sea el último, ya hace algún tiempo que otro vecino de la zona nos visitó para dejar sus impresiones de niño sobre aquel exstraño lugar y sus pequeños ocupantes, con los uniformes, los cortes de pelo y el llamativo mechón sobre la frente, que nos hacían parecer indios hurones o iroqueses.
El comentario de Carlos viene a arrojar algo de luz sobre la, incomprensible para nosotros, actitud de las cuidadoras que nos martirizaban de aquella manera con el agua, hoy en día se habría considerado un peligro para la salud de lo niños, manteniéndoles casi sin agua de día y de noche. Gracias por la visita Carlos y vuelve cuando quieras.