19/1/08

"...y un día nos permitieron bañarnos"


Uno se preguna: ¿porqué teniendo dos inmensas playas desiertas a nuestra disposición, no nos permitieron- las cuidadoras- bañarnos más que en una o dos ocasiones?

Hoy podríamos respondernos "por temor a que algún crío sufriese un acidente, o que alguien se ahogase, o a las corrientes..."

Pero en aquellos momentos nos parecía que estar en la playa- algunos, la mayoría, no habíamos visto el mar hasta entonces- formados y "sobre el propio terreno", con las cabezas metidas entre las rodillas durante horas interminables, era un crimen de lesa majestad. Una refinada forma de tortura.
Aunque resultase cómodo y seguro para las "señoritas" del pito y la pala de pegar.

Scila/

Foto remitida por Juan A.

1 comentario:

  1. Uffff, las historias que cunetas son realmente espeluznantes. Te felicito por darnos a conocer las barbaridades que se llevan a cabo.
    Hasta otra

    ResponderEliminar

Déjanos tu correo, un comentario y tus fotos de aquel lugar y lo publicaremos de inmediato, tal vez así encuentres antiguos compañeros. Remítelo al correo del Blog: scilas@gmail.com
No permitimos el acceso a tus datos sin tu consentimiento.